Economía

Usar cel o audífonos en la chamba puede costarte el empleo, aunque creas que no

Llegas a trabajar, te pones audífonos, revisas el celular y no sabes que hoy mismo podrías quedarte sin empleo

Si tu reglamento interno lo prohíbe, usar celular o audífonos puede justificar rescisión laboral aunque la ley no lo mencione.
Si tu reglamento interno lo prohíbe, usar celular o audífonos puede justificar rescisión laboral aunque la ley no lo mencione. (IA: Gemini)

Llegas a trabajar, sacas el celular, te pones los audífonos y sigues tu rutina como cualquier día. No estás robando, no estás faltando, no estás haciendo nada “grave”. Pero ese gesto cotidiano ya puede ser suficiente para meterte en un problema serio… para perder tu empleo.

La ley laboral no prohíbe tener celular en el trabajo. Tampoco menciona la palabra audífonos como causa directa de despido. El problema aparece cuando tu empresa lo deja por escrito en el reglamento interior de trabajo o cuando argumenta que estás afectando la operación o poniendo en riesgo la seguridad. En ese punto, el patrón ya puede intentar encuadrar la falta como motivo de rescisión o despido justificado.

Y aquí está el golpe: si lo firmaste, si lo aceptaste, si está en el reglamento, sí te pueden correr. No importa que el celular sea tuyo. No importa que “solo estabas escuchando música”. Si la empresa logra demostrar que distrae, afecta o pone en riesgo el trabajo y es causa de accidentes el despido puede ser considerada justificada.

¿Cuál es el sustento legal?

El director del Despacho Hernández Reyes y Asociados, Joel Hernández Reyes, explicó Publimetro cual es conflicto legal y laboral que causa el uso del celular y los audífonos en tu chamba: no existe en la Ley Federal del Trabajo (LFT) un artículo que prohíba tener celular o audífonos en el trabajo, pero sí existe algo más peligroso para el trabajador es el reglamento interior, reiteró.


Ese documento le da a la empresa la libertad de fijar reglas cuando hay temas de seguridad, operación o riesgos. Y si ahí dice que no puedes usarlos, entonces ya no es un capricho, es una obligación firmada –la mayoría de las veces– a través de tu contrato individual o colectivo.

El problema no es el aparato. El problema es lo que la empresa puede argumentar. Si el uso del celular o de audífonos interfiere con tu trabajo, distrae, afecta la operación o pone en riesgo a otras personas, el patrón puede intentar encuadrarlo como falta de probidad o como una conducta que daña el funcionamiento del centro laboral.

En trabajos de atención al público, fábricas, oficinas o áreas operativas, ese argumento pesa mucho más“y, justamente podríamos hablar de encuadrar una rescisión laboral por la falta de probidad –falta de integridad, honradez, rectitud, ética, honestidad, transparencia, responsabilidad, moralidad– de conformidad a la fracción segunda del Articulo 47 de la Ley Federal del Trabajo, sobre todo por el el uso de audífonos”, dijo el especialista.

Y aquí viene la parte que casi nadie ve venir: si existe un contrato colectivo y un reglamento interior que prohíbe esos dispositivos, romper esa regla sí puede terminar en despido justificado. No porque lo diga la ley directamente, sino porque tú aceptaste esas condiciones al firmar. En otras palabras: no te corren por el celular. Te corren por violar las reglas que aceptaste… aunque sea algo que haces todos los días sin pensarlo.

¿El patrón puede confiscar tus cel o audífonos?

Joel Hernández Reyes lo dejó muy claro: el celular y los audífonos son tu propiedad y el patrón no puede quitártelos como si fueran suyos; hacerlo es una limitación a tu medio de comunicación. Y eso abre la puerta a una queja ante el Centro de Conciliación si la empresa cruza esa línea.

Lo que sí puede hacer la empresa–apuntó– es restringir su uso durante la jornada si considera que hay riesgos, problemas de seguridad o afectaciones a la operación, productividad o ventas. No es lo mismo traer el celular en la bolsa que usarlo mientras trabajas. Tampoco es lo mismo tener audífonos en un escritorio que en una cocina, una línea de producción o un área de atención al público.

En corto, no te lo pueden quitar como castigo, pero sí pueden decirte “aquí no se usa”y sancionarte si desobedeces. Y si esa prohibición está escrita en el reglamento interno de trabajo, el problema ya no es el aparato: el problema es que estás violando una regla interna que puede costarte el empleo.

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