Durante la reapertura del Hospital San Juan de Dios, en Bogotá, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, ofreció un discurso que desbordó el acto institucional y generó polémica por sus reflexiones sobre sexualidad, religión, política internacional e identidad cultural.
Sus declaraciones, pronunciadas ante funcionarios y asistentes al evento, rápidamente provocaron reacciones en redes sociales y en distintos sectores políticos y religiosos.
Sexo, religión y poder: el discurso de Petro
En materia de género y vida personal, el mandatario se definió como un “macho alfa”, aunque aclaró que, en su interpretación, ese rol implica autocontrol y responsabilidad: “el macho alfa no es para hacer máquina sino para dirigir a la manada cuando toca”.
Petro también defendió la privacidad de la vida íntima, al señalar que “el poder no se puede meter en la cama”, y añadió que en ese espacio personal es donde surgen sus mejores ideas: “hago cosas muy buenas (...) creo que genero mis mejores ideas y por eso mis trinos más famosos se hacen cuando no duermo”.
Uno de los momentos más controvertidos llegó con su interpretación de la figura de Jesucristo. El presidente afirmó que prefiere llamarlo “Jesús” y no “Cristo”, al considerar que este último término convirtió su mensaje en una estructura de poder.
Además, sostuvo que Jesús fue un “hombre de luz y revolucionario” asesinado por su mensaje, y lanzó una afirmación que generó amplio debate: “yo creo que Jesús hizo el amor, sí, a lo mejor con María Magdalena, porque un hombre así sin amor no podía existir”.
Petro también abordó la relación con Estados Unidos y con el presidente Donald Trump, a quien dijo que trataría “de tú a tú”, coincidiendo con él en que las Naciones Unidas “no sirven para nada” en su forma actual, aunque rechazó el uso de misiles y los bombardeos contra otros países, en especial Venezuela.
