La Conferencia Episcopal de Colombia respondió de manera formal y crítica a las declaraciones realizadas por el presidente Gustavo Petro durante la reapertura del Hospital San Juan de Dios, en las que abordó temas religiosos, sexuales y personales que generaron amplia polémica.
Los obispos señalaron que este tipo de afirmaciones vulneran el respeto debido a las creencias religiosas y recordaron los límites que la Constitución impone a los funcionarios públicos en materia de fe.
La respuesta de la Iglesia
En un comunicado oficial fechado el 28 de enero de 2026, la Iglesia Católica en Colombia reafirmó su fe en “Jesucristo, Hijo de Dios y Salvador”, subrayando que su figura no solo debe ser entendida como un personaje histórico, sino como el Dios verdadero, digno de respeto y adoración.
“Su nombre es Santo y su persona reviste no solo la importancia del personaje histórico, sino que reclama el respeto”, señala el documento. La Conferencia Episcopal recordó que la Constitución de 1991, así como la Ley Estatutaria de Libertad Religiosa, obligan al Estado a garantizar la no interferencia en las creencias de los ciudadanos.
En ese sentido, advirtió que “ningún funcionario ni otra persona está llamado a emitir conceptos de orden teológico sobre las convicciones religiosas”, y que el poder público debe proteger dichas creencias y mantener relaciones armónicas con las confesiones religiosas.
La reacción surge tras las declaraciones del presidente Petro, quien afirmó que Jesús “probablemente hizo el amor con María Magdalena”, argumentando que “un hombre así sin amor no podía existir”. En el mismo discurso, el mandatario defendió su vida íntima al señalar que “el poder no se puede meter en la cama”.
Ante ello, los obispos hicieron un llamado a leer los evangelios y el Catecismo de la Iglesia Católica, e invitaron a evitar “cualquier ligereza” al referirse a la figura de Jesús. Finalmente, reiteraron su respeto por las instituciones del Estado, pero pidieron que también se respete la fe y el derecho de los creyentes.
