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Trump amenaza con aranceles a países que le suministren petróleo a Cuba

Pocos después de que la mexicana Pemex suspendió los envíos de petróleo a Cuba, Trump dio un nuevo paso para presionar a La Habana

Donald Trump.
Donald Trump. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, usa las órdenes ejecutivas para ejercer presión y conseguir sus objetivos, como bloquear los apoyos a Cuba. Foto: Markus Schreiber (Markus Schreiber/AP)

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dio un nuevo paso en su política de línea dura hacia Cuba al firmar este jueves una Orden Ejecutiva que declara una emergencia nacional y abre la puerta a imponer aranceles a los países que vendan o suministren petróleo al régimen cubano.

Esta medida, según la Casa Blanca, busca proteger la seguridad nacional y la política exterior estadounidense, y ocurre unos días después de que la petrolera mexicana Pemex suspendió el envío de petróleo a la isla y a unas horas de que los presidentes Trump y Claudia Sheinbaum tuvieron una conversación telefónica.

De acuerdo con una hoja informativa difundida por el gobierno estadounidense, la nueva orden establece un sistema arancelario que permitiría a Estados Unidos gravar las importaciones provenientes de cualquier país que, directa o indirectamente, abastezca de petróleo a Cuba.

La decisión apunta a cortar una de las principales fuentes de apoyo económico del gobierno cubano, al que Washington acusa de actuar de forma hostil contra los intereses estadounidenses.


La Orden Ejecutiva autoriza al secretario de Estado y al secretario de Comercio a tomar “todas las medidas necesarias” para poner en marcha este sistema, incluyendo la emisión de normas y directrices específicas.

El documento también deja abierta la posibilidad de que el presidente modifique o retire la medida si Cuba o los países involucrados adoptan acciones que se alineen con los objetivos de seguridad nacional y política exterior de Estados Unidos.

Terrorismo y espionaje

La Casa Blanca sostiene que estas medidas buscan contrarrestar la influencia “maligna” del régimen cubano, al que acusa de apoyar a actores hostiles, fomentar la inestabilidad regional y poner en riesgo la seguridad de Estados Unidos.

Entre los señalamientos más graves, el gobierno estadounidense afirma que Cuba alberga la mayor instalación de inteligencia de señales de Rusia fuera de su territorio, desde donde se recolectaría información sensible relacionada con la seguridad nacional estadounidense.

Además, Washington acusa al gobierno cubano de dar refugio a grupos terroristas transnacionales como Hezbolá y Hamás, así como de apoyar a adversarios de Estados Unidos en el hemisferio occidental, lo que —según el documento oficial— socava las sanciones estadounidenses y debilita la estabilidad regional.

En el plano interno, la administración Trump señala que el régimen cubano persigue y tortura a opositores políticos, restringe la libertad de expresión y de prensa, y se beneficia económicamente de la precariedad que enfrenta la población.

Estas acciones, sostiene la Casa Blanca, constituyen una “amenaza inusual y extraordinaria” que amerita una respuesta inmediata.

Mano dura

La nueva Orden Ejecutiva se inscribe en la estrategia de “Estados Unidos Primero” que Trump defiende desde su primer mandato.

Según la Casa Blanca, el presidente busca retomar y profundizar la política que implementó entre 2017 y 2021, cuando revirtió el acercamiento impulsado por la administración de Barack Obama, al considerar que ese proceso no produjo mejoras reales para el pueblo cubano.

En junio de 2025, Trump ya había adoptado restricciones parciales de viaje para ciudadanos cubanos, citando el papel de Cuba como Estado patrocinador del terrorismo, su falta de cooperación en materia de seguridad, su negativa histórica a aceptar deportaciones y la alta tasa de personas que permanecen en Estados Unidos tras vencer sus visas.

Ese mismo mes, firmó un Memorando Presidencial de Seguridad Nacional para reforzar la política hacia la isla, según informó el propio gobierno.

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