La esperada reforma laboral para reducir la jornada semanal de 48 a 40 horas ya cuenta con un dictamen aprobado en comisiones del Senado, sin embargo, no será inmediata ni incluirá dos días de descanso por semana, como exigían diversos colectivos laborales.
De acuerdo con el documento, la disminución de horas será gradual y escalonada hasta el año 2030, con el objetivo —según el planteamiento oficial— de permitir una adaptación progresiva para empleadores y trabajadores.
No habrá dos días de descanso obligatorios
Uno de los puntos que más polémica ha generado es que la reforma no modifica el esquema de descanso semanal establecido en la Constitución.
El dictamen mantiene lo que señala el artículo 123: por cada seis días de trabajo, corresponde un día de descanso con goce de salario, sin obligar a que existan dos días libres ni a que estos sean sábado y domingo.
Esto significa que, aun con una jornada máxima de 40 horas, los patrones podrán distribuir el tiempo laboral sin otorgar un segundo día de descanso obligatorio, siempre que respeten el límite semanal.
Así será la reducción gradual de la jornada laboral
El dictamen establece un calendario de implementación paulatina que culminará en 2030:
- 2026: 48 horas semanales
- 2027: 46 horas
- 2028: 44 horas
- 2029: 42 horas
- 2030: 40 horas
Durante este proceso, la reforma deja claro que la reducción de horas no podrá usarse como argumento para disminuir sueldos, salarios ni prestaciones.
Horas extra y otros puntos clave del dictamen
Otro aspecto relevante es la regulación del tiempo extraordinario. El documento permite:
- Hasta 12 horas extra por semana,
- Distribuidas en un máximo de cuatro días,
- Las cuales deberán pagarse al doble del salario normal.
Además, se establece que la reducción de la jornada no puede afectar derechos laborales adquiridos, ni implicar pérdidas económicas para los trabajadores.
¿Es la reforma que pedían los trabajadores?
Aunque el dictamen representa un avance legal al fijar el camino hacia una jornada de 40 horas, no cumple con todas las demandas de colectivos laborales, que pedían:
- Dos días de descanso obligatorios
- Aplicación inmediata
- Límites más estrictos al uso de horas extra
El Senado optó por una versión gradual y negociada, alineada con la iniciativa impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, lo que ha generado críticas, pero también respaldo de sectores empresariales.
