Los microsismos registrados en el poniente de la Ciudad de México, particularmente en las alcaldías Álvaro Obregón y Benito Juárez, continuarán ocurriendo, ya que están asociados a la actividad de una falla geológica activa, informaron especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
A raíz de los movimientos telúricos detectados desde mayo de 2023, cuyo evento de mayor magnitud se registró el 12 de diciembre de ese año, el Gobierno capitalino instruyó la realización de un estudio geofísico y geológico para determinar el origen del fenómeno y evaluar el riesgo para la población.
Los resultados preliminares del proyecto “Estudio geofísico-geológico del poniente de la Ciudad de México: implicaciones en el origen de los microsismos” fueron presentados este viernes a vecinos de la zona durante un taller informativo realizado en el Instituto de Geofísica de la UNAM, como parte de una estrategia de divulgación científica y prevención.

Falla Contreras, posible origen de los movimientos
Especialistas encabezados por la geofísica Claudia Arango Galván explicaron que los microsismos estarían relacionados con grietas generadas por el movimiento de la Falla Contreras, una estructura geológica activa cuya liberación de energía provoca desplazamientos en el subsuelo de la zona Plateros-Mixcoac.
Mediante mapas, modelos tridimensionales y registros históricos, el equipo detalló que este tipo de actividad sísmica no es nueva y ha sido documentada en la región desde al menos 1981, aunque su percepción se ha intensificado por la cercanía a zonas urbanas densamente pobladas.
No se pueden evitar, pero sí mitigar riesgos
Los investigadores subrayaron que los microsismos no pueden predecirse ni evitarse, por lo que la estrategia debe centrarse en la mitigación del riesgo, el mantenimiento de inmuebles y la actualización de políticas públicas.
Entre las recomendaciones a la ciudadanía destacan dar mantenimiento estructural a viviendas, monitorear la aparición de grietas y colocar marcas de seguimiento para reportarlas a Protección Civil en caso de crecimiento significativo.
Asimismo, el estudio busca aportar información técnica para ajustar reglamentos de construcción, definir criterios para infraestructura pública y fortalecer protocolos de seguridad ante eventos sísmicos.

Monitoreo permanente y preparación ciudadana
Durante una visita al Sistema Sismológico Nacional (SSN), especialistas informaron que en México se registran en promedio 90 sismos diarios de baja magnitud, mientras que los eventos superiores a magnitud 7 ocurren con intervalos de varios años.
Las autoridades y expertos coincidieron en que la información y la preparación son herramientas clave para reducir la vulnerabilidad. “Aprender empodera y disminuye el riesgo”, afirmó Arango Galván, al enfatizar que la convivencia con los microsismos es posible si la población está informada y preparada.
