Las tensiones entre Estados Unidos e Irán se reanudaron abruptamente, luego de que este miércoles ronda de negociaciones que ambas naciones alistan para el viernes pendían de un hilo.
En cuestión de minutos las negociaciones parecían fracasar y luego se reanudaban, en medio de la presión internacional.
Poco después de un abrupto anuncio de suspensión de diálogo, el presidente Donald Trump lanzó una advertencia directa contra el líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei: “El Líder Supremo de Irán debería estar muy preocupado ahora”, dijo, elevando el tono de una crisis que ya venía marcada por incidentes militares y acusaciones mutuas.
Minutos después se dio a conocer que se mantenían en pie las reuniones previstas para el viernes, tras semanas de fricciones diplomáticas.
Según la información disponible, el tema inicial de ruptura se dio porque Irán presentó exigencias que dificultaron la agenda, entre ellas el cambio de sede y su negativa a discutir temas más allá del programa nuclear.
Como consecuencia inmediata, el enviado especial estadounidense, Steve Witkoff —quien se encontraba en la región para impulsar el diálogo— abandonaría el Medio Oriente y regresará temporalmente a Miami.
Una fuente internacional reporto que varios países de la región presionaron a Estados Unidos para reconsiderar la decisión de cancelar las negociaciones y el país habría accedido a retomar la idea.
Según confirmó el canciller iraní, las negociaciones serán en Omán el viernes a las 10:00, hora local.
Según los reportes, EE. UU. accedió a reconsiderar la decisión por la petición de varios aliados en la región, pero no tiene demasiadas esperanzas en que las negociaciones lleguen a buen puerto.
Intento de negociaciones
El fracaso de las negociaciones representaba un golpe a los esfuerzos diplomáticos que habían surgido en medio de un ambiente de creciente tensión.
Previamente, medios iraníes habían señalado que las conversaciones se realizarían en Omán, país que ha servido como sede para anteriores rondas nucleares entre Washington y Teherán; sin embargo, el sultanato no confirmó oficialmente el encuentro y la Casa Blanca tampoco había ratificado el lugar de las negociaciones.
El contexto regional ya era explosivo antes de la tensión creciente de este miércoles, en días recientes, un avión de la Marina estadounidense derribó un dron iraní que se acercó a un portaaviones de Estados Unidos, mientras que embarcaciones de la Guardia Revolucionaria iraní intentaron detener un barco con bandera estadounidense en el estrecho de Ormuz, según la Marina.
Crisis en Irán
Teherán no reconoció públicamente esos incidentes, pero la situación interna en Irán sigue generando presión internacional.
Activistas de derechos humanos denuncian que más de 50 mil 834 personas fueron arrestadas durante la represión gubernamental contra protestas nacionales el mes pasado.
También estiman que al menos seis mil 876 personas han muerto en ese contexto, aunque estas cifras no han sido verificadas de manera independiente debido a un apagón generalizado del internet en el país.
Pese a este panorama, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, había instruido recientemente a su canciller a buscar “negociaciones justas y equitativas” con Estados Unidos, lo que fue interpretado como una señal de apertura por parte de Teherán.
Postura de EE. UU.
Analistas consideraban que ese movimiento contaba con el respaldo del ayatolá Jamenei, quien tiene la última palabra en asuntos de Estado y que anteriormente había rechazado cualquier diálogo con Washington.
Desde la Casa Blanca, la secretaria de prensa Karoline Leavitt había insistido en que la administración Trump prioriza la diplomacia, aunque advirtió que el éxito depende de la voluntad de ambas partes.
“Siempre quiere buscar la diplomacia primero, pero obviamente se necesitan dos para bailar tango”, señaló días antes del fracaso de las negociaciones.
Mientras tanto, Irán reforzó su retórica militar, mandos castrenses visitaron recientemente una base de misiles equipada con el Khorramshahr —un proyectil con un alcance superior a los dos mil kilómetros— en un gesto que buscaba demostrar capacidad defensiva tras la guerra de 12 días con Israel que dañó sus sistemas antiaéreos, informó la prensa internacional.
Con información de AP
