En el marco del Día Mundial contra el Cáncer, organizaciones de la sociedad civil y especialistas en salud lanzaron un llamado urgente al Gobierno de México: regular el consumo de alcohol no es limitar libertades, es un acto de justicia social y salud pública.
Pese a que el consumo de bebidas alcohólicas es un factor de riesgo documentado y prevenible, la falta de una regulación fiscal y nacional efectiva continúa generando costos humanos y económicos que el Estado debe absorber.
Alcohol: Un carcinógeno del mismo nivel que el tabaco
Desde 1988, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) de la OMS clasifica al alcohol como un carcinógeno del Grupo 1. Esto significa que se encuentra en el mismo nivel de riesgo que el tabaco o los asbestos.
La evidencia científica es contundente: el alcohol es causante de al menos siete tipos de cáncer, entre los que destacan:
- Cáncer de mama (especialmente vinculado a la alteración de estrógenos).
- Cáncer de hígado.
- Cáncer de colon y recto.
- Cáncer de esófago y cavidad oral.
“No existe un nivel seguro de consumo de alcohol en relación con el cáncer. Incluso el consumo ‘moderado’ incrementa el riesgo”, señala la Organización Mundial de la Salud.
El impacto del cáncer en México
La Dra. Verónica Lozano, Directora del CEPRA (IMSAMA), destacó cifras alarmantes basadas en el informe GLOBOCAN 2022:
- 207,000 nuevos casos de cáncer registrados en México.
- 96,210 muertes por esta enfermedad en el mismo año.
- 85 mujeres son diagnosticadas diariamente con cáncer de mama en el país.
El alcohol contribuye a estas cifras mediante el daño al ADN celular causado por el acetaldehído y su sinergia negativa con otros factores como el tabaquismo y la mala alimentación.
Estrategias para frenar la incidencia: Impuestos y Regulación
Luis Alonso Robledo, vocero de la Red de Acción Sobre Alcohol (RASA), enfatiza que reducir el consumo requiere medidas basadas en evidencia que ya han funcionado en otros países. Las organizaciones solicitan al Gobierno de México tres acciones clave:
- Aumento de impuestos al alcohol: Una estrategia “doble ganancia” que reduce el consumo y genera recursos para financiar el sistema de salud.
- Restricción de publicidad: Prohibir la promoción y patrocinio, especialmente aquellos dirigidos a jóvenes.
- Etiquetado frontal de advertencia: Inclusión obligatoria de leyendas que vinculen directamente el consumo de alcohol con el riesgo de cáncer.
Reducir la disponibilidad de puntos de venta y aplicar advertencias sanitarias claras no solo aumenta la conciencia del riesgo, sino que amplía el derecho de la población a vivir más y mejor.
