El gobierno de Cuba inició la implementación de un plan de contingencia ante la previsión de un escenario de desabastecimiento severo de combustible en las próximas semanas.
Esta medida responde directamente al incremento de las presiones ejercidas por la administración de Estados Unidos, las cuales dificultan el arribo de hidrocarburos a la isla caribeña.
De acuerdo con información difundida por medios internacionales y reportes de la agencia EFE, las autoridades cubanas advirtieron que la disponibilidad de gasolinas y diésel se verá reducida de forma drástica.
Vicente de la O Levy, ministro de Energía y Minas, señaló que la persecución financiera y las sanciones contra las empresas navieras obstaculizan la logística de importación, lo que genera interrupciones en el suministro necesario para el transporte y la generación eléctrica.
Impacto en los servicios básicos y la red eléctrica
La administración cubana reiteró que la actual crisis es consecuencia de la política de embargo de Washington, la cual busca asfixiar la economía de la isla mediante la interrupción de suministros energéticos vitales. Por su parte, el Ministerio de Transporte evalúa la suspensión de actividades no esenciales para optimizar las reservas actuales de crudo.

A pesar de los esfuerzos por diversificar los proveedores mediante acuerdos con aliados estratégicos, las presiones bancarias internacionales limitan la capacidad de pago y la contratación de buques cisterna.
La población cubana, que ya enfrenta dificultades por la inflación y la carestía de bienes básicos, se prepara para enfrentar semanas de movilidad reducida y limitaciones energéticas mientras el gobierno intenta gestionar las cuotas de combustible disponibles.
