El reloj avanza hacia un momento crítico para la seguridad mundial, ya que este 5 de febrero el tratado nuevo START —último acuerdo que limita el arsenal nuclear estratégico de Estados Unidos y Rusia— expira oficialmente sin señales claras de un reemplazo inmediato.
Si eso ocurre, el mundo podría quedarse por primera vez desde 1972 sin un marco de control sobre las armas nucleares de las dos mayores potencias atómicas del planeta, un escenario que expertos consideran altamente riesgoso.
La tensión se produce en medio del distanciamiento político entre Washington y Moscú por la guerra en Ucrania y un contexto global marcado por el rearme militar y nuevas tecnologías armamentísticas.
Analistas y líderes internacionales advierten que el fracaso en renovar o sustituir el tratado podría desencadenar una nueva carrera nuclear, sobre todo por las posturas radicales de los presidentes Donald Trump de Estados Unidos, o Vladimir Putin de Rusia.
¿Qué es el tratado START III y por qué es clave?
El tratado START fue firmado el 8 de abril de 2010 en Praga por los entonces presidentes Barack Obama y Dmitri Medvédev, en dicho acuerdo se establecieron los límites estrictos al arsenal nuclear estratégico de ambas potencias: un máximo de mil 550 ojivas nucleares desplegadas, 700 misiles balísticos estratégicos y 800 sistemas de lanzamiento en tierra, mar o aire por cada país.
Fue prorrogado en febrero de 2021 por cinco años, lo que fijó su expiración para este 5 de febrero de 2026, poniendo al mundo entero en tensión.
Gracias a este tratado, Estados Unidos y Rusia —que poseen alrededor del 87% de las armas nucleares del mundo, según datos citados por EFE— redujeron significativamente sus arsenales en comparación con los niveles de la Guerra Fría.
Sin embargo, el acuerdo ya no admite nuevas extensiones formales, lo que obliga a negociar un nuevo marco si se quiere mantener algún tipo de control.
Posturas de Putin y Trump
El Kremlin propuso en septiembre de 2025 prolongar por un año los límites del tratado como medida temporal para evitar un vacío legal, el asesor presidencial ruso Yuri Ushakov aseguró que Moscú no recibió una respuesta oficial de Washington a esa oferta, reportó al respecto la agencia TASS.
A esto se añade que Rusia suspendió la aplicación práctica del tratado en 2023 tras la invasión de Ucrania, lo que ha impedido inspecciones internacionales en sus instalaciones nucleares.
Por su parte, el presidente estadounidense Donald Trump expresa reservas hacia un nuevo acuerdo si no incluye a China, lo que complica las negociaciones.
En declaraciones al New York Times el pasado 8 de enero, afirmó: “Si expira, pues que expire. Simplemente haremos un acuerdo mejor”; no obstante, la falta de consensos aumenta la incertidumbre sobre la estabilidad estratégica global.
¿Corre peligro el mundo?
Organizaciones especializadas como la Nuclear Threat Initiative advierten que, sin restricciones formales, Estados Unidos y Rusia podrían incrementar rápidamente el despliegue de armas nucleares.
Expertos temen una escalada más compleja que la carrera armamentista de la Guerra Fría, debido a la aparición de nuevas potencias y tecnologías.
El expresidente Barack Obama alertó que el fin del tratado podría provocar una nueva carrera nuclear y hacer del mundo un lugar “menos seguro”, mientras el exmandatario ruso Dmitri Medvédev señaló que la desaparición de acuerdos de control “debe ponernos en alerta” porque la confianza entre potencias se erosiona sin mecanismos verificables.
A esto se suma el desarrollo de armamento no regulado por el START III, como el dron submarino nuclear Poseidón, el misil de crucero con propulsión nuclear Burevéstnik y sistemas hipersónicos que complican aún más el panorama estratégico.
Nuevo equilibrio nuclear
Uno de los principales obstáculos para un nuevo acuerdo es la inclusión de China, ya que Estados Unidos insiste en que cualquier tratado moderno debe incorporar a Beijing, mientras que China —junto con Francia y Reino Unido— expresa resistencia a participar en un marco multilateral de reducción nuclear.
Según estimaciones citadas por EFE, el arsenal chino representa cerca del 10% del poder nuclear combinado de Washington y Moscú, pero su crecimiento preocupa a Occidente.
En medio de estas tensiones, el presidente ruso Vladimir Putin refuerza la cooperación con China en política exterior, señalando que la relación entre Moscú y Beijing es un factor “estabilizador” en un mundo cada vez más turbulento.
Llamados de paz
Líderes internacionales piden evitar el colapso del acuerdo, entre ellos destaca el papa León XIV, quien instó a “no dejar caer” el tratado y a sustituir la lógica del miedo por una ética compartida que preserve la paz mundial.
Según el Pontífice, el Nuevo START representó un paso clave para contener la proliferación nuclear y su desaparición podría acelerar una nueva carrera armamentística.
¿Qué pasará si el START III expira?
Si no se alcanza un acuerdo mínimo entre Rusia y Estados Unidos, entre los riesgos está:
- Desaparecerán los límites formales al arsenal nuclear estratégico.
- No habrá inspecciones ni mecanismos de transparencia.
- Aumentará la desconfianza entre potencias.
- Crecerá el riesgo de una nueva carrera armamentista global.
La falta de acuerdo entre estas dos potencias y la disminución del alcance de organismos por los cuestionamientos directos del presidente Donald Trump elevan los riesgos globales.
Cabe recordar que el pasado 8 de enero el mandatario estadounidense formalizó la salida de su país de 66 organismos, muchos de ellos de las Naciones Unidas, incluida la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.
Si bien la mayoría de los organismos afectados se enfocan en el cambio climático y no en temas de seguridad nacional o bélicos, lo que enciende las alertas es el argumento del mandatario.
La Casa Blanca afirmó que la decisión se tomó porque esas entidades “ya no sirven a los intereses estadounidenses” y promueven “agendas ineficaces u hostiles”, lo que podría repetirse.
Por eso, el eventual fin del START III este jueves 5 de febrero dejaría a las principales potencias militares sin un marco de control nuclear por primera vez desde la década de 1970, lo que muchos analistas consideran uno de los momentos más peligrosos desde el final de la Guerra Fría.



