La reciente publicación de nuevos archivos judiciales relacionados con el caso Jeffrey Epstein ha sacado a la luz un documento inusual y profundamente inquietante. Entre expedientes legales, correos y anexos, aparece un cuaderno de 32 hojas escrito en verso libre, recortes y anotaciones a mano.
El texto, atribuido a una presunta víctima del entorno de Epstein y Ghislaine Maxwell, ha comenzado a circular por su crudeza y por las escenas que describe en primera persona.
Un relato poético del trauma
El documento se presenta como un diario íntimo atravesado por el trauma. En sus primeras páginas, la autora describe con imágenes explícitas lo que parece ser un procedimiento médico forzado, posiblemente un parto o aborto tardío. “Una inyección y esas cosas como varillas tenían un gancho y tanto dolor”, escribe, mientras relata que Ghislaine Maxwell le ordenaba “cerrar los ojos”.
Uno de los pasajes más perturbadores describe la visualización del bebé: “Vi entre sus dedos una cabecita y un cuerpecito diminutos… estiró su pequeño brazo”. Más adelante, la narradora afirma que, tras un parto descrito como extenuante y sangriento, solo tuvo “10 o 15 minutos para sostenerla y alimentarla antes de que se la llevaran”.
El texto evoluciona hacia una denuncia explícita de deshumanización. “No soy nada más que tu propiedad y una incubadora”, escribe la autora. En otras páginas se menciona una supuesta obsesión de Epstein con la “reserva genética superior”, aludiendo a ideas eugenésicas basadas en el color de ojos, cabello y habilidades musicales.
El poemario incorpora recortes de revistas y poemas de Sylvia Plath —como Stillborn, Child y Edge— intervenidos con pluma roja, formando un collage. Frases como “Mi corazón se ha ido” o “Por favor libérenme de esta tortura y este infierno” aparecen repetidas, sin contexto legal, pero con una potencia emocional difícil de ignorar.
Aunque el contenido no constituye prueba judicial por sí mismo, el documento ha sido interpretado por analistas e internautas como un testimonio literario del trauma extremo y del presunto abuso sexual dentro de la red de Epstein, un relato que, más que responder preguntas, deja una herida abierta en el centro del caso.
