Al racionamiento de alimentos e insumos que los habitantes de Cuba están acostumbrados, ahora se suma el nuevo drama de la falta de electricidad por la que muchas familias viven en la oscuridad pese a estar rodeadas de fuentes de energía que no pueden utilizar.
Los apagones prolongados y la escasez de combustible ya inciden la rutina diaria y obligan a miles de personas a encontrar nuevas formas de cocinar, iluminar sus hogares y mantener sus actividades básicas.
La crisis energética se profundiza en medio de tensiones políticas y sanciones que afectan el suministro de petróleo a Cuba, provocando cortes de electricidad cada vez más frecuentes y escasez de productos esenciales.
En comunidades como Santa Cruz del Norte, los habitantes se adaptan con soluciones improvisadas para poder continuar con su vida cotidiana.
Cocinar con carbón y leña
Una de las principales estrategias para enfrentar los apagones es cambiar la forma de preparar los alimentos, según testimonios recabados por la agencia AP.
Muchas familias dejaron de depender de cocinas eléctricas y ahora utilizan carbón o leña; sin embargo, estos recursos también escasean y su precio aumenta.
Kenia Montoya, madre de 50 años, explicó que llegó a arrancar la puerta de madera de su baño para usarla como combustible y poder cocinar para sus hijos.
“Con esta situación ahora estamos empeorando nosotros”, contestó a la agencia mientras señalaba que los suministros de comida y combustible disminuyeron.
Otros residentes recurren a parrillas improvisadas dentro de sus viviendas.
Minorkys Hoyos, de 53 años, preparaba trozos de yuca en una olla vieja con agua almacenada en un barril, “uno vive con lo que tú tengas en tus manos”, comentó mientras cocinaba en un hogar que ya estaba oscuro antes de caer la noche.
Iluminación casera
La falta de electricidad también les obliga a buscar alternativas para alumbrarse, algunos vecinos utilizan linternas artesanales hechas con frascos reciclados y combustible.
Otros invierten en dispositivos recargables fabricados localmente, como luces tubulares con puertos USB que pueden cargarse cuando hay energía.
Iván Amores, residente del pueblo, compró una de estas lámparas y cocina con carbón más caro para reducir el humo dentro de su casa; sin embargo, estos inventos no están al alcance de todos.
Personas mayores con pensiones bajas, como Mariela Viel, que recibe unos ocho dólares al mes tras trabajar más de cuatro décadas, aseguran que apenas pueden cubrir necesidades básicas.
Con los apagones constantes, muchas familias almacenan agua en cubos y barriles para cocinar, bañarse o lavar cuando no hay electricidad para bombearla.
Cuando la corriente regresa, las rutinas cambian: algunos vecinos aprovechan para cocinar grandes cantidades de arroz y frijoles o calentar agua para ducharse antes de que vuelvan los cortes.
Las celebraciones y reuniones familiares también se han ajustado a los horarios de luz natural, fiestas y cumpleaños comienzan más temprano y, cuando cae la noche, continúan al aire libre bajo la luz de la luna o con música reproducida desde pequeños dispositivos con batería.
Búsqueda de recursos
La crisis energética también afecta los ingresos, Gladys Delgado, de 67 años, cose pequeñas alfombras hechas con retazos de ropa para obtener dinero adicional, ya que su pensión mensual equivale a unos seis dólares.
Este tipo de actividades informales se ha vuelto común entre quienes buscan compensar el aumento de precios y la escasez de productos básicos.
Mientras tanto, el gobierno cubano guarda silencio sobre el estado de sus reservas de petróleo y tampoco reconoce posibles acuerdos con otros países para aumentar los envíos tras la interrupción del suministro venezolano.
México anunció ayuda humanitaria con alimentos, mientras que autoridades cubanas informaron de conversaciones con el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia sin ofrecer detalles adicionales.
