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Las últimas horas de Epstein: ¿se engañó a la prensa para sacar su cuerpo de la cárcel?

Documentos del FBI revelan fallas de comunicación y protocolos incumplidos que determinaron las horas previas a la muerte del empresario

El testimonio de un supervisor del MCC describe a Epstein aparentemente tranquilo horas antes de morir
El testimonio de un supervisor del MCC describe a Epstein aparentemente tranquilo horas antes de morir (Foto: Grok)

La reciente publicación de miles de documentos judiciales y federales ha reactivado el escrutinio sobre la muerte de Jeffrey Epstein, ocurrida en agosto de 2019 dentro del Metropolitan Correctional Center (MCC) de Nueva York.

Entre estos archivos destaca un registro oficial del FBI, que documenta una entrevista clave realizada dos días después del fallecimiento y que expone fallas internas, vacíos de comunicación y un inusual operativo posterior a la muerte del acusado por tráfico sexual.

Fallas internas y maniobras tras la muerte

El documento revela una desconexión crítica entre las indicaciones médicas y la operación cotidiana dentro de la Unidad de Vivienda Especial (SHU). Tras un incidente previo en julio, una doctora indicó que Epstein debía contar con un compañero de celda permanente. Sin embargo, esta instrucción nunca quedó asentada por escrito ni fue registrada formalmente.

El propio supervisor entrevistado afirmó desconocer que Epstein había quedado solo la noche previa a su muerte. A diferencia de otros centros, el MCC permitía exceso de ropa y sábanas en las celdas, y carecía de alertas visuales que identificaran a internos con necesidades especiales. A ello se sumó la falsa presunción de que las cámaras de vigilancia funcionaban correctamente.


Sobre las últimas horas de Epstein, el reporte describe a un interno aparentemente “de buen humor”, particularmente tras lograr realizar una llamada telefónica la tarde del 9 de agosto. Esa llamada fue supervisada y realizada en el área de duchas para evitar riesgos de autolesión.

Tras confirmarse su muerte, el documento detalla un operativo inusual: el personal utilizó cajas y sábanas para simular un cuerpo señuelo en un vehículo blanco de la morgue, que fue seguido por la prensa, mientras el cuerpo real era retirado discretamente en un vehículo negro. Esta maniobra, según el registro, buscó evitar el asedio mediático en el traslado del cadáver.

El conjunto de estos elementos refuerza una conclusión inquietante: más allá de la causa oficial de muerte, el caso Epstein estuvo marcado por una cadena de fallas, omisiones y decisiones extraordinarias dentro del sistema penitenciario federal.

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