El Super Bowl LX, considerado el mayor espectáculo deportivo del año en Estados Unidos, llega rodeado de polémica y preocupación entre la comunidad hispana debido a la posibilidad de redadas migratorias del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
La tensión es tal que la NFL tuvo que salir públicamente a aclarar que no habría operativos antiinmigración dentro del Levi’s Stadium de Santa Clara, California, sede del partido que enfrenta a los New England Patriots y a los Seattle Seahawks.
Anuncio de la NFL
En medio de las críticas a las políticas migratorias y el temor entre asistentes inmigrantes, la jefa de seguridad de la NFL, Cathy Lanier, aseguró en días pasados que no están planificadas actividades de control migratorio durante el evento, reportó la agencia Europa Press.
La funcionaria explicó que recibieron garantías del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para tranquilizar a los fanáticos que temían ser detenidos durante el partido.
El anuncio se produjo después de que el alto funcionario del DHS Corey Lewandowski declarara meses atrás que “no hay ningún lugar donde se pueda brindar refugio seguro a las personas que se encuentran ilegalmente en el país”, incluyendo eventos masivos como el Super Bowl.
Sus palabras encendieron las alarmas entre organizaciones proinmigrantes y la comunidad latina, que constituye una parte significativa del público de la NFL.
Aunque la liga insiste en que el estadio será un espacio seguro, expertos y activistas advierten que esto no significa que las redadas hayan desaparecido fuera del recinto ni en otras zonas de California.
Riesgo e incertidumbre
Para muchos inmigrantes, especialmente aquellos con estatus migratorio irregular o en procesos legales pendientes, asistir a eventos multitudinarios se ha convertido en una decisión difícil.
Si bien las autoridades locales prometen garantizar la seguridad de residentes y visitantes, el contexto político actual ha incrementado la percepción de riesgo.
El alcalde de San Francisco, Daniel Lurie, afirmó que el objetivo es que el evento sea “seguro y divertido”, pero reconoció que las autoridades están vigilando de cerca la situación debido al ambiente de tensión nacional.
Organizaciones comunitarias recomiendan a los asistentes informarse sobre sus derechos y mantenerse atentos a posibles operativos fuera del estadio, en zonas de transporte o áreas públicas cercanas.
Super Bowl con polémica
El ambiente alrededor del Super Bowl LX también está marcado por las controversias políticas, el espectáculo del medio tiempo estará a cargo del artista puertorriqueño Bad Bunny, quien es un crítico abierto del presidente Donald Trump.
La presencia del puertorriqueño genera fuertes reacciones, incluida la desaprobación pública del mandatario, quien calificó la decisión como “terrible”.
De hecho, pese a su rol protagónico, hace días Trump confirmó que no asistía al evento, argumentando que el estadio está lejos y que el partido es demasiado largo, además de celebrarse en un estado mayoritariamente demócrata donde, según una encuesta del Instituto de Políticas Públicas de California (PPIC), solo un 25% de la población apoya sus políticas.
Algunos analistas mencionaron que esta decisión la tomó para evitar abucheos en su contra en el mayor evento deportivo del año.
La confrontación política incluso creó eventos paralelos, el grupo conservador Turning Point USA anunció un espectáculo alternativo con artistas simpatizantes del expresidente, entre ellos Kid Rock, quien afirmó que su presentación busca contrarrestar el mensaje del medio tiempo oficial.
