‘La crisis de los balseros’ podría revivir, pero ahora con turistas que intenten salir de Cuba, ya que las aerolíneas empezaron a suspender sus vuelos hacia la isla, lo que podría interpretarse como el tiro de gracia al gobierno cubano.
Este lunes la aerolínea Air Canada anunció la suspensión de sus vuelos a Cuba debido a la falta de combustible de aviación en los aeropuertos cubanos, una medida que afecta rutas clave desde Toronto y Montreal hacia destinos como Cayo Coco, Holguín, Varadero y Santa Clara.
Según informó la propia compañía en un comunicado citado por Europa Press, durante los próximos días enviará vuelos vacíos para recoger a cerca de tres mil pasajeros que ya se encuentran en la isla y regresarlos a sus países de origen.
La decisión responde a las advertencias del gobierno cubano sobre la inestabilidad del suministro de combustible, con previsiones de que el Jet A1 —el más utilizado por la aviación comercial— no esté disponible comercialmente desde el 10 de febrero, tras la determinación del presidente Donald Trump de sancionar a cualquier país que provea petróleo a la isla.
La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) confirmó que nueve aeropuertos internacionales cubanos permanecerán sin este tipo de combustible hasta al menos el 10 de marzo.
Para muchos hispanos residentes en Estados Unidos que viajan regularmente a Cuba por motivos familiares o laborales, estas cancelaciones representan más que un inconveniente turístico, implican cambios de planes, gastos adicionales y la incertidumbre de no saber cuándo podrán reencontrarse con sus seres queridos.
Alternativas de emergencia
Ante la crisis, varias compañías adoptan medidas extraordinarias, por ejemplo, Iberia flexibilizó tarifas para permitir cambios voluntarios sin penalización, mientras que Air Europa implementó paradas técnicas en Santo Domingo para repostar combustible en sus rutas hacia La Habana.
Aeroflot, por su parte, ajustó horarios y suspendió temporalmente la venta de billetes o boletos.
Expertos del sector aéreo señalaron a la agencia The Associated Press que la situación es “extremadamente inusual”, incluso para una isla acostumbrada a problemas intermitentes de suministro.
En crisis anteriores, hace más de una década, los vuelos europeos tuvieron que repostar en Nassau, Bahamas, una medida que ahora podría repetirse con escalas en Cancún o República Dominicana.
Hoteles cierran
El impacto de la escasez de combustible también se extendió al sector turístico, la Asociación de Turoperadores de Rusia (ATOR) informó el cierre temporal de varios hoteles con baja ocupación, como Resonance Cayo Santa María, Resonance Blu Santa Lucía y Domina Varadero.
Otros establecimientos, como el Hotel Mojito en Cayo Coco y el Tuxpan en Varadero, también suspendieron operaciones, mientras que el Memories Paraíso Azul Beach Resort permanecerá cerrado hasta noviembre.
Sin embargo, los turistas no han sido abandonados la prensa internacional reporta que muchos han sido trasladados gratuitamente a hoteles de categoría superior, una medida que busca garantizar su seguridad y continuidad del viaje.
Vida cotidiana
Más allá del turismo, la falta de combustible está impactando actividades culturales, deportivas y financieras, The Associated Press reportó la suspensión de la Feria Internacional del Libro de La Habana, la modificación del calendario de la Serie Nacional de Béisbol y la reducción de horarios bancarios.
Además, el transporte público y los trenes han sido limitados, mientras que la venta de combustible a la población ahora se realiza en dólares y con restricciones.
El gobierno cubano atribuye la crisis a nuevas sanciones energéticas de Estados Unidos y a la reducción del suministro petrolero desde Venezuela, lo que ha provocado apagones, escasez de alimentos y dificultades en servicios básicos.
En respuesta, México envió este domingo más de 800 toneladas de alimentos y artículos de higiene como ayuda humanitaria, según confirmó la cancillería mexicana.
Ante esta situación, a quienes tienen viajes programados a Cuba en las próximas semanas, las autoridades y aerolíneas recomiendan monitorear constantemente el estado de los vuelos, considerar cambios flexibles y prepararse para escalas adicionales o modificaciones de itinerario.
