La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX) detuvo a Gabriela “N”, presunta responsable de atropellar, arrastrar y causar la muerte del motociclista Roberto Hernández el pasado 3 de enero de 2026 en la alcaldía Iztapalapa.
El hecho fue captado en video y se volvió viral, mostrando cómo el cuerpo del hombre fue arrastrado varios metros bajo el vehículo antes de ser liberado por un tope en la vía.
La orden de aprehensión que se ejecutó en contra de Gabriela “N” fue por el delito de homicidio calificado, después de que la misma investigación permitiera acreditar la relación entre el hecho vial y la muerte de la víctima.
Homicidio culposo y doloso: ¿cómo lo clasifica la ley?
El Código Penal de la Ciudad de México distingue distintos tipos de homicidio según la intención y la conducta del responsable.
Homicidio doloso
Si se considera que la muerte fue causada con intención o dolo, la pena prevista es de 8 a 20 años de prisión. Esto aplica a casos donde, según la investigación, la conducta del imputado demuestra conciencia de que su acción podía causar la muerte, lo que normalmente se reserva para casos directos de agresión.
Homicidio culposo por tránsito de vehículo
Si, por el contrario, se determina que la muerte ocurrió sin intención de causarla, es decir, por negligencia o imprudencia al volante, la ley lo califica como homicidio culposo relacionado con un hecho de tránsito. En este caso, la pena se reduce y podría ser entre 3 y 8 años de prisión. Esta pena también puede ir acompañada de la suspensión de la licencia de conducir, según el Código Penal local.
¿Qué agravantes pueden aumentar la pena?
El propio marco legal contempla que la pena puede incrementarse si existen agravantes asociadas al caso. Entre las circunstancias que podrían elevar la condena están:
• Huir del lugar de los hechos, en lugar de detenerse a auxiliar a la víctima.
• Conducir de forma imprudente o a exceso de velocidad.
• No respetar señales de tráfico o semáforos, lo que puede citarse como negligencia grave.
En este caso específico, los hechos, como atropellar y arrastrar el cuerpo de la víctima, además de huir del lugar, podrían ser considerados por un juez como factores agravantes, lo que abre la posibilidad de que la pena impuesta sea más cercana al rango superior de la sanción o incluso se reclasifique como homicidio doloso si se acredita intención o conducta grave.
