La periodista y conductora conservadora Megyn Kelly volvió a colocarse en el centro de la controversia tras lanzar una serie de declaraciones contra los latinos en Estados Unidos, el uso del idioma español y la diversidad cultural en eventos masivos como el Super Bowl.
Durante una intervención reciente, Kelly calificó como una “ofensa” que artistas se presenten en español en espectáculos nacionales, al asegurar que hacerlo equivale a “mostrar el dedo medio al resto de Estados Unidos”.
“¿A quién le importa que haya 40 millones de hispanohablantes en Estados Unidos? Hay 310 millones que no hablan ni una palabra de español”, afirmó.
La conductora sostuvo que el Super Bowl debería ser un evento “unificador”, pero solo bajo su definición de identidad estadounidense, excluyendo a latinos, musulmanes y artistas no angloparlantes.
“No necesitamos un himno negro. No necesitamos artistas que no hablen inglés. El fútbol americano es nuestro. Todo debe ser ‘auténticamente americano’”, declaró.
Kelly incluso afirmó que el espectáculo ideal del Super Bowl debería incluir comida tradicional estadounidense y artistas que representen lo que llamó “el viejo y buen Estados Unidos”, mencionando de forma despectiva que “debería haber pastel de manzana, carne y alguien que hable inglés”.
Las declaraciones fueron calificadas en redes sociales como racistas, xenófobas y excluyentes, al negar la diversidad cultural de un país donde más de 40 millones de personas hablan español, según datos oficiales.
Críticas y antecedentes
La polémica se agrava debido a que Megyn Kelly ya había sido duramente cuestionada anteriormente por poner en duda la gravedad de los crímenes del financiero Jeffrey Epstein, condenado por tráfico sexual y abuso de menores. En aquel momento, sus comentarios fueron considerados por activistas como una forma de minimizar la pedofilia y desacreditar a las víctimas.
Ahora, organizaciones civiles y usuarios en redes señalan un patrón en el discurso de la presentadora: ataques sistemáticos a minorías, rechazo al multiculturalismo y una visión excluyente de la identidad estadounidense.
