Un tribunal de justicia en General Roca, provincia de Río Negro, declaró penalmente responsable al médico Javier Atencio Krause por el delito de homicidio culposo. La resolución judicial responde al fallecimiento de Valentín, un niño de 4 años que perdió la vida tras una cirugía de rutina debido a una lesión cerebral irreversible provocada por la falta de vigilancia médica adecuada durante la intervención.
El proceso legal determinó que el anestesiólogo incumplió con los protocolos de seguridad básicos al no mantener una supervisión continua sobre el estado del menor. Según las pruebas presentadas en el juicio, el profesional utilizó su teléfono celular durante la operación y se ausentó físicamente del quirófano de manera momentánea. Esta conducta impidió que detectara a tiempo una obstrucción en el sistema de ventilación que suministraba oxígeno al paciente.

La investigación técnica estableció que el niño permaneció aproximadamente diez minutos sin registros de oxigenación ni presión arterial. Este periodo de tiempo resultó crítico, ocasionando un daño neurológico severo por la interrupción del flujo sanguíneo al cerebro.
Ariana Toledo, madre de la víctima, señaló desde el inicio de la denuncia que su hijo ingresó para un procedimiento de baja complejidad, pero la negligencia del personal transformó la intervención en una tragedia.

Tras el incidente en la sala de operaciones, el menor fue trasladado a la unidad de terapia intensiva. Sin embargo, después de varios días bajo observación, los médicos confirmaron el diagnóstico de muerte cerebral, lo que derivó en la desconexión del soporte vital con autorización de la familia.
El fiscal del caso sostuvo que la omisión de los cuidados exigidos por los protocolos médicos constituyó la causa directa del desenlace fatal.

Durante la audiencia de cesura, el Ministerio Público solicitó una pena de tres años de prisión de ejecución condicional. Asimismo, se requirió una inhabilitación especial para ejercer la medicina por un periodo de diez años, medida que contó con el respaldo de la querella.
La sentencia judicial subraya la responsabilidad de los profesionales de la salud en el cumplimiento estricto de los deberes a su cargo. El caso generó un profundo debate sobre el uso de dispositivos distractores en entornos hospitalarios y la importancia de la presencia permanente de los anestesiólogos durante todo el acto quirúrgico.
