México enfrenta un aumento de casos de sarampión, especialmente entre niños y adultos jóvenes sin vacunación, lo que ha puesto de nuevo en el foco la importancia de reconocer esta enfermedad y diferenciarla de otras que también causan erupciones cutáneas, como la varicela.
Aunque ambos padecimientos son infecciones virales contagiosas con síntomas que pueden parecer similares, tienen características, formas de transmisión y medidas preventivas distintas.
Características del Sarampión
El sarampión es una enfermedad causada por un virus altamente contagioso que se transmite principalmente por aire, al toser, estornudar o incluso al hablar y puede permanecer activo en un lugar por varias horas.
Antes de que aparezca la característica erupción cutánea, quienes contraen el sarampión suelen presentar fiebre alta, tos seca, congestión nasal y ojos enrojecidos.
Un signo distintivo son las manchas de Koplik, pequeñas lesiones blancas en la boca que pueden aparecer antes del sarpullido. La erupción misma consiste en manchas rojas planas que inician en el rostro y se extienden por el cuerpo.
Características de la Varicela
La varicela, por su parte, es producida por el virus varicela-zóster y suele comenzar con fiebre moderada y malestar general.
Su erupción se compone de vesículas llenas de líquido que provocan picazón intensa, y que progresan por fases hasta convertirse en costras.
Este virus se contagia por contacto directo con las lesiones y también por gotículas respiratorias, aunque no permanece tanto tiempo en el aire como el virus del sarampión.
Contagio y Riesgos
El sarampión, al ser más contagioso, puede provocar complicaciones más graves, como neumonía, encefalitis u otitis media, especialmente en personas no vacunadas o con sistemas inmunitarios debilitados. La varicela, aunque generalmente más leve, también puede causar complicaciones como sobreinfección bacteriana de las lesiones o neumonía en poblaciones vulnerables.
Vacunación: Medida clave
La principal forma de prevención de ambas enfermedades es la vacunación. El sarampión se previene con la vacuna triple viral (SRP) incluida en el esquema nacional, mientras que la varicela requiere dos dosis específicas. La cobertura vacunal ha demostrado ser la herramienta más eficaz para reducir tanto casos como complicaciones.
