“Ni venganza ni perdón” se volvió incómodo por una razón simple: no cuenta la 4T como épica, la cuenta como poder en carne viva. El libro (Planeta) pone el reflector en la relación de décadas entre Andrés Manuel López Obrador y Julio Scherer Ibarra, pero también se mete a la cocina del gobierno: quién influye, quién opera, quién “mueve” decisiones y quién cobra facturas cuando alguien se sale del círculo.
1) Porque pone nombre y apellido a la “operación” desde la Vocería
Uno de los puntos más explosivos es el capítulo titulado, literalmente, “Un decreto a la medida… de Jesús”. Ahí se sostiene que Jesús Ramírez Cuevas, entonces vocero presidencial, habría tenido un papel clave para convencer al presidente de sacar un decreto publicado en el DOF el 25 de agosto de 2022, presentado como “compensación vitalicia por justicia social” para extrabajadores de LyFC.
El problema —según el propio relato— no es solo el programa: es la acusación de que se usó una encomienda presidencial para ganar ventaja política y empujar aliados. El libro afirma que Ramírez “abusó” de la confianza del presidente y que el tema se volvió herramienta de operación interna (incluida la grilla en CDMX).
2) Porque habla de clientelismo, “fe de erratas” y un costo brutal a futuro
El libro describe que, pocos días después, habría habido una fe de erratas que modificó condiciones para ampliar beneficiarios, y lo retrata como una maniobra para ajustar el decreto a presiones políticas, con una justificación jurídica floja.
Y remata con una cifra que, por sí sola, enciende cualquier discusión: menciona un pasivo de casi 27 mil millones de pesos hasta 2086 atribuido al esquema impulsado por Ramírez Cuevas, planteándolo como una carga fiscal enorme.
En pocas palabras: el libro no solo dice “hubo grilla”; intenta demostrar que esa grilla cuesta dinero público y deja compromisos de largo plazo.
3) Porque sugiere que AMLO le dio la tarea… y Ramírez la convirtió en palanca política
Hay un pasaje donde se recuerda que, en una mañanera (13 de octubre de 2021), el presidente señala a Jesús Ramírez como encargado del tema: “Jesús tiene esa encomienda”. A partir de ahí, el libro pinta una cadena de reuniones interinstitucionales y sostiene que esa misión derivó en estructura clientelar y presión para ampliar beneficiarios.
Esa es la parte políticamente más delicada: porque no habla de “un funcionario” abstracto, sino de alguien que el presidente habría puesto al frente… y que, siempre según el libro, termina jugando su propio juego.
4) Porque mete el dedo en la llaga: los pleitos internos y la “guerra” tras la salida de Scherer
Otra razón de la polémica es que el libro sostiene que, tras la salida de Scherer de la Consejería Jurídica, vinieron ataques desde dos frentes del propio gobierno: menciona a la FGR y a la Vocería Presidencial como espacios desde donde “se le ha intentado lastimar”.
Además, en el relato se subraya que AMLO le habría advertido: “te van a lastimar mucho”, y que luego vinieron calumnias y difamaciones, mientras él insiste en que nadie lo corrió.
5) Porque también acusa una maquinaria de narrativa “oficialista” con dinero público
En el mismo bloque del capítulo 24, el libro plantea un telón de fondo todavía más grande: un andamiaje de medios supuestamente alternativos sostenidos con recursos públicos que, a la vez, funcionan como negocios privados y como aparato de narrativa y descalificación.
Eso pega directo en el corazón de la disputa: ya no es solo una bronca entre personajes, sino una discusión sobre cómo se construye poder y opinión pública dentro del movimiento.
Entonces, ¿por qué es polémico “por AMLO y Jesús Ramírez”?
Porque el libro dibuja una ecuación muy incómoda para la 4T: confianza presidencial + operación política + dinero público + pleitos internos. Y en esa ecuación, Jesús Ramírez aparece como figura central (por influencia, por narrativa y por el episodio del decreto), mientras AMLO aparece como el líder que delega, confía… y luego, en esa misma dinámica, ve cómo se desatan guerras internas cuando alguien como Scherer sale del círculo.
