El Departamento de Defensa de Estados Unidos confirmó el despliegue de un segundo grupo de portaaviones hacia Medio Oriente. El USS Gerald Ford, considerado el buque de guerra más avanzado de la Armada estadounidense, se dirige a la región para unirse al USS Abraham Lincoln, una maniobra que incrementa significativamente la presión estratégica sobre Irán en medio de un complejo escenario diplomático.
El presidente Donald Trump vinculó directamente este movimiento militar con el estado de las negociaciones con Teherán: “Si no llegamos a un acuerdo, lo necesitaremos”, afirmó el mandatario al ser cuestionado sobre la incorporación del portaaviones a la flota regional. Trump señaló que la permanencia de estos activos depende del éxito de la diplomacia, asegurando que, de concretarse un pacto, los buques partirán “muy pronto”.

El USS Gerald Ford llega a esta nueva misión tras permanecer varios meses en el Mar Caribe. Durante ese periodo, el grupo de ataque participó en operaciones relacionadas con la campaña en Venezuela, la cual incluyó intercepciones de embarcaciones vinculadas al narcotráfico y que recientemente derivó en la captura de Nicolás Maduro en Caracas.
A pesar del despliegue, el presidente expresó optimismo sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo con el gobierno iraní durante el próximo mes. No obstante, advirtió que las consecuencias de un fracaso en las pláticas serán “muy graves” para el país persa. Este incremento de activos militares otorgaría a la Casa Blanca la capacidad técnica para ejecutar una campaña aérea de gran escala contra objetivos estratégicos, como instalaciones nucleares y de misiles, si así se decide.

La movilización de lo que el Ejecutivo denomina una “flotilla” ocurre en un contexto de tensiones previas. El mes pasado, el USS Abraham Lincoln derribó un dron iraní mientras transitaba por el Mar Arábigo. Paralelamente, delegaciones de ambos países mantuvieron una primera ronda de negociaciones en Omán, tras la suspensión de ataques militares que Estados Unidos consideró el verano pasado.
Desde el Comando Sur de Estados Unidos se informó que el traslado del USS Gerald Ford no debilita la seguridad en el hemisferio occidental. Un portavoz de dicha instancia aseguró que las capacidades operativas en el Caribe permanecen intactas para proyectar poder y contrarrestar actividades ilícitas bajo la dirección del secretario de Guerra.
