En la Ciudad de México persisten los rastros clandestinos pese a que están prohibidos, de acuerdo con Dulce Ramírez de Igualdad Animal, dichos ‘mataderos’ –que son difíciles de rastrear– se encuentran en las alcaldías Iztapalapa, Milpa Alta, Xochimilco, Tláhuac y Tlalpan, mismos que violan la Ley de Bienestar Animal por torturar y degollar vivos a los animales para el consumo de su carne, incluido caballos y perros.
En entrevista con Publimetro, Igualdad Animal expuso que la presencia de rastros clandestinos generan un riesgo en el consumo de carne, debido a que –por la falta de sanidad– los riesgos sanitarios son muy altos, ya que el animal antes de morir es torturado y genera una toxina llamada ‘cortisol’ que –entre otras cosas– puede generar Cáncer y otras enfermedades crónicas degenerativas.
Y es que actualmente operan más de mil 100 rastros; de esos el 77% son rastros municipales, el 13%, son privados y el resto son rastros de inspección general, pues “las vacas, cerdos, pollos, peces y otros animales criados para la alimentación tienen poca protección legal contra la crueldad. Aunque son individuos capaces de pensar y sentir, y que desean disfrutar de sus vidas, permanecen en la miseria de las granjas industriales alrededor del mundo”.
“Las vacas y los toros criados para la carne son animales socialmente complejos que desarrollan amistades y experimentan dolor, miedo y ansiedad cuando son golpeados o separados de su rebaño. Las mutilaciones dolorosas son comunes en la industria. Los granjeros cortan o queman sus cuernos y castran a los terneros machos. Toda esta crueldad ocurre incluso antes de que lleguen al matadero”.
— Dulce Ramírez
¿Dónde están los rastros clandestinos?
Dulce Ramírez de Igualdad Animal expuso que actualmente, en la Ciudad de México, los rastros clandestinos existen en Iztapalapa, Milpa Alta, Xochimilco, Tláhuac y Tlalpan, en donde “los animales son degollados vivos, los aturden con un sinfín de violaciones, y esto hace que sean clandestinos, porque no cumplen normas de sanidad y normas de bienestar animal”.
“Fue muy difícil rastrear el número de denuncias (Paot y Cofepris), incluso de verificaciones o instrucciones que se han hecho en los rastros clandestinos. Tenemos conocimiento de que todavía existen; lo que nosotros somos documentado y denunciado, es que los animales son degollados vivos, esto hace que sean clandestinos, porque no cumplen normas de sanidad y normas de bienestar animal”.
— Dulce Ramírez

¿En qué afecta a la salud los rastros clandestinos?
Igualdad Animal señalo que la crianza de animales para alimentos requiere grandes cantidades de tierra, alimentos, energía y agua, y causa graves daños ambientales. Según un informe del Worldwatch Institute, el 51% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero son causadas por la ganadería industrial.
Mientras la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró recientemente que la carne procesada es un carcinógeno que aumenta su riesgo de cáncer de colon o recto en un 18%. Los productos animales contienen grasas saturadas que contribuyen a los principales asesinos: ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares, diabetes y varios tipos de cáncer.
Aunado a ello, el mundo necesita alejarse de una dieta de productos animales para combatir los peores efectos del cambio climático. Las granjas industriales también utilizan una enorme cantidad de agua. Se utiliza para cultivar cultivos para que los animales coman, limpiar granjas de fábricas sucias y darles agua para que beban.
“El riesgo para la gente que lo consume, es alto. Cuando los animales no cumplen con la normativa sanitaria o no vienen con una inspección, los animales –cuando los matan– generan toxinas como el cortisol, que es muy muy delicada, genera enfermedades crónicas degenerativas. Por eso también es tan importante para nosotros promover que existen otras formas de alimentación, reducir el consumo de de carne, por supuesto, por el impacto ambiental y a la salud en la Ciudad de México”.
— Dulce Ramírez
Décadas de estudios científicos han relacionado la grasa saturada con la enfermedad cardiovascular, la causa de muerte número uno en nuestro país, matando a casi 2 mil 200 personas cada día. En gran parte debido a los mayores riesgos para la salud, las personas que consumen carne no viven tanto como los vegetarianos y veganos. Según un estudio realizado en la Universidad de Loma Linda, de más de 76 mil personas, los vegetarianos tenían 12% menos probabilidades de morir durante un período de seguimiento de seis años que aquellos que consumían carne.
“La Ciudad de México tiene una alta demanda de consumo de carne, pero no tiene rastros municipales, o sea no hay rastros oficiales en la Ciudad de México, entonces no tiene la infraestructura para tener rastros. Las autoridades deben tener la curiosidad para estar verificando, haciendo operativo de inspecciones y vigilar que no se esté matando animales de forma clandestina y se venda su carne para consumo humano, para prevenir cualquier riesgo sanitario, y que las personas conozcan que hay otras formas de alimentarnos”.
— Dulce Ramírez
¿Qué pasa en los rastros clandestinos?
- Los cerdos ven cómo se mata al resto de animales, lo que les causa un gran estrés.
- Los borregos y chivos son violentamente matados, atados de patas, arrastrados por el suelo y degollados.
- Los cerdos son apuñalados sin aturdimiento previo, agonizando durante minutos.
- Los matarifes aplastan a los cerdos agonizantes para acelerar su desangrado y muerte.
- Matan a más de tres cerdos al mismo tiempo, ocasionando que se pisen entre ellos pasando unos por encima de otros.
- Las vacas despiertan tras el aturdimiento e intentan levantarse mientras se desangran.
- En algunos mataderos golpean a los cerdos repetidas veces con el mazo de un hacha.
- Los grandes y pesados animales son izados de una pata provocándoles desgarros.
Tortura a los animales
¿Sabías que los cerdos son considerados más inteligentes que los perros? Sin embargo, las granjas industriales los confinan en espacios pequeños donde nunca verán la luz del sol ni respirarán aire fresco.
Quizás quienes más sufren son las hembras. Son inseminadas por la fuerza a lo largo de su vida y dan a luz dentro de una pequeña caja de metal, tan pequeña que ni siquiera pueden darse la vuelta y no pueden alimentar a sus lechones. Sufren tanto física como mentalmente.
Los pollos son los animales terrestres más maltratados en el planeta. Se crían y matan más pollos para comer que todos los cerdos, vacas y corderos juntos. Los pollos pasan toda su vida en naves industriales sucias con decenas de miles de otras aves.
Se les cría para que crezcan tan grandes que sus piernas y órganos no les permiten mantenerse de pie, lo que hace que los ataques cardíacos, la insuficiencia orgánica y las deformidades paralizantes de las piernas sean comunes. Aquellos que sobreviven a esta miserable existencia serán smatados a los 42 días de edad.
Al igual que los pollos, los conejos no están protegidos por la Ley, lo que significa que no tienen ninguna protección legal durante el proceso de matanza. Los conejos a menudo son golpeados en la cara con objetos contundentes en un intento de dejarlos inconscientes. Sin embargo, este método no es exitoso para muchos de los conejos, que luchan y se retuercen cuando los trabajadores les rompen las patas traseras, rompiendo sus huesos para colgarlos más fácilmente y luego les cortan las gargantas.
En Corea y China, los perros se consideran animales de granja, al igual que las vacas, cerdos, pollos y otros animales de granja que se encuentran aquí en México. A muchos los sacan de las calles, mientras que otros los crían en condiciones deplorables.
Mientras, a menudo, los perros son amontonados en pequeñas jaulas de alambre tan pequeñas que no se pueden mover. Otros se mantienen en corrales llenos de perros con diferentes temperamentos. En condiciones como estas, los perros no tienen ninguna protección legal y sufren de extrema crueldad y abuso por parte de los trabajadores.
