En su oficina en Ciudad de México, Mauricio Sulaimán, presidente del Consejo Mundial de Boxeo (WBC), reflexiona sobre el presente y futuro del boxeo en su 63 aniversario. Desde el histórico programa Boxeo por la Paz impulsado junto al gobierno de Claudia Sheinbaum, hasta la seguridad de los peleadores, las peleas entre influencers y el crecimiento del boxeo femenil, el dirigente es contundente: el boxeo vive una nueva era, pero su prioridad sigue siendo una sola, la vida del deportista.
El boxeo no es un juego. Es un deporte que exige respeto absoluto porque una mala decisión puede costar una vida
— Mauricio Sulaimán
¿Qué representa el Consejo Mundial de Boxeo hoy, a 63 años de su fundación en México?
—El Consejo Mundial de Boxeo representa una institución que nació con un propósito muy claro: proteger la vida y la integridad del boxeador. Desde su fundación el 14 de febrero de 1963 en la Ciudad de México, se creó como un organismo sin fines de lucro enfocado en establecer reglas, protocolos médicos y estándares que no existían en ese momento.
Hoy el WBC no solo sanciona campeonatos mundiales, también desarrolla programas en boxeo amateur, profesional y olímpico, además de iniciativas sociales en centros penitenciarios, gimnasios comunitarios y zonas vulnerables. El boxeo es una herramienta de transformación social. Cada joven que entra a un gimnasio encuentra disciplina, estructura y propósito. Es una alternativa real frente a la violencia, las adicciones y la desintegración social. El boxeo no solo forma campeones, forma ciudadanos.
¿Qué significa el programa Boxeo por la Paz impulsado con el Gobierno de México?
—Es, sin duda, el programa más importante que he visto en la historia del boxeo mundial en términos de impacto social. Por primera vez, un gobierno reconoce formalmente el valor del boxeo como herramienta de reconstrucción del tejido social y como una política pública.
Este programa permitirá que boxeadores reciban apoyo económico no solo para entrenar, sino también para convertirse en instructores y mentores de jóvenes en sus comunidades. Esto multiplica el impacto, porque el boxeador se convierte en agente de cambio. Estamos hablando de miles de jóvenes que podrán acceder a oportunidades, disciplina y guía.
México vuelve a demostrar su liderazgo mundial en el boxeo, no solo en el ring, sino también en su dimensión social. Es un proyecto que puede cambiar vidas y convertirse en modelo internacional.

El WBC ha impulsado cambios históricos en la seguridad. ¿Cuál considera el más importante?
—No hay un solo cambio, es el conjunto de todos los avances lo que ha salvado vidas. El boxeo hace décadas era un deporte mucho más peligroso. Las peleas eran de 15 rounds, no existían protocolos médicos estrictos, ni controles antidopaje, ni estudios cerebrales obligatorios.
Hoy hemos reducido los combates a 12 rounds, implementado pesajes oficiales con supervisión médica, estudios neurológicos, exámenes físicos obligatorios y controles antidopaje permanentes. También se han estandarizado guantes, vendajes y procedimientos médicos.
Todo esto tiene un solo objetivo: proteger al boxeador. El boxeo existe gracias a ellos, y nuestra responsabilidad es garantizar su seguridad antes, durante y después de su carrera.
¿Cómo ve el momento actual del boxeo a nivel mundial?
—Estamos viviendo una época dorada. El boxeo tiene grandes campeones en todas las categorías, nuevas audiencias y mercados emergentes que están impulsando el crecimiento del deporte.
Países que antes no tenían protagonismo, como Arabia Saudita, ahora organizan eventos históricos que atraen la atención global. Esto genera nuevas oportunidades para los peleadores y fortalece al deporte.
Además, la tecnología, la transmisión digital y las redes sociales han permitido que el boxeo llegue a nuevas generaciones. El boxeo está más vivo que nunca y sigue evolucionando sin perder su esencia.

¿Sigue siendo Saúl “Canelo” Álvarez el rostro del boxeo mexicano?
—Absolutamente. Saúl Canelo Álvarez es el referente del boxeo mexicano y uno de los más grandes de la historia. Ha sido campeón mundial en múltiples categorías, ha mantenido una carrera de más de una década en la élite y ha representado a México con orgullo en los escenarios más importantes del mundo.
Su disciplina, profesionalismo y mentalidad lo han convertido en un ejemplo para nuevas generaciones. Canelo no solo es un campeón, es un símbolo del boxeo moderno mexicano y una figura global.
¿Qué opina sobre el auge de influencers que suben al ring?
—Es un fenómeno que debe entenderse dentro del contexto actual. Siempre ha existido la participación de celebridades en el boxeo, pero lo más importante es que cualquier persona que suba al ring cumpla con todas las normas médicas y deportivas.
El boxeo no es un espectáculo sin consecuencias. Es un deporte de contacto que requiere preparación, supervisión médica y responsabilidad. Mientras se respeten los protocolos, se puede participar, pero siempre priorizando la seguridad.
Nuestra obligación es garantizar que no se ponga en riesgo la vida de nadie.

¿Cómo evalúa el crecimiento del boxeo femenil?
—Es uno de los avances más importantes en la historia del boxeo. México pasó de tener prohibido el boxeo femenil a convertirse en una potencia mundial con campeonas reconocidas internacionalmente.
El nivel competitivo es extraordinario, el talento es evidente y el crecimiento ha sido sostenido. Las boxeadoras han demostrado su capacidad, disciplina y compromiso con el deporte.
Al mismo tiempo, hemos desarrollado reglas específicas para proteger su salud, porque la seguridad siempre será la prioridad. El boxeo femenil no solo llegó para quedarse, llegó para hacer historia.
¿Cuál es el mayor reto que enfrenta el boxeo actualmente?
—El mayor reto es proteger la independencia y los derechos del boxeador. Existen intentos de crear estructuras que limitan su libertad o que priorizan intereses comerciales por encima de su bienestar.
El boxeo pertenece al boxeador. Él es quien sube al ring, quien asume el riesgo y quien da vida al deporte. Las organizaciones debemos existir para protegerlo, no para controlarlo.
Ese es el principio fundamental del WBC y seguirá siendo nuestra misión.

¿Qué representa el legado cultural del boxeo y proyectos como traer a Sylvester Stallone a México?
—El boxeo no solo es un deporte, es parte de la cultura mundial. Sylvester Stallone, a través de Rocky, inspiró a millones de personas y ayudó a mostrar el espíritu del boxeo al mundo.
Estamos trabajando en traerlo a México para celebrar el legado del boxeo y su impacto cultural. México es la cuna del Consejo Mundial de Boxeo y uno de los países más importantes en la historia de este deporte.
El boxeo es identidad, disciplina y esperanza para millones de personas.



