Estados Unidos y la comunidad internacional despiden a una de las figuras más influyentes en la lucha por la igualdad racial. Jesse Jackson, emblemático activista y exaspirante a la presidencia, murió este martes a la edad de 84 años.
La noticia, confirmada por su familia, marca el fin de una era para el movimiento de los derechos civiles, donde Jackson figuró como un puente entre la era de Martin Luther King Jr. y la política moderna estadounidense.
Hijo de la segregación en el sur del país, Jackson destacó desde joven por su capacidad de organización y oratoria. Su cercanía con Martin Luther King Jr. lo posicionó como uno de sus protegidos más destacados; estuvo presente en el balcón del Motel Lorraine en Memphis aquel fatídico 4 de abril de 1968, cuando King sufrió el atentado que le quitó la vida.
Tras ese suceso, Jackson asumió la responsabilidad de continuar el legado de la no violencia y la justicia social a través de la organización Rainbow PUSH Coalition.
Durante la década de los 80, Jackson rompió barreras políticas al buscar la nominación presidencial por el Partido Demócrata en 1984 y 1988. Aunque no obtuvo la candidatura, sus campañas registraron niveles de apoyo sin precedentes para un afroamericano en ese momento, movilizando a millones de votantes y pavimentando el camino para futuros líderes. Su discurso se centró siempre en la inclusión de las minorías, los trabajadores y los sectores históricamente oprimidos del sistema estadounidense.
Sus hijos emitieron un comunicado donde resaltaron la vocación de servicio que definió su existencia: “Nuestro padre sirvió a los oprimidos y dedicó cada día de su vida a la búsqueda de la equidad”, declararon ante los medios. La salud del líder decayó en años recientes tras ser diagnosticado con la enfermedad de Parkinson en 2017, condición que enfrentó mientras mantenía su participación en actos públicos y protestas sociales.
Las reacciones políticas no se hicieron esperar. Diversas figuras del espectro público manifestaron su respeto ante la trayectoria del activista. El expresidente Donald Trump emitió un mensaje reconociendo la importancia de Jackson en la historia del país, un gesto que subraya la relevancia transversal de su figura a pesar de las diferencias ideológicas.
Jesse Jackson deja un legado de reformas electorales, integración económica y diplomacia ciudadana. Su cuerpo recibirá los honores correspondientes a un hombre que transformó la conciencia social de una nación, recordando que la lucha por los derechos fundamentales es una labor constante y generacional.
