La Cámara de Senadores de México se encuentra en medio de una nueva controversia tras revelarse que el salón de belleza que operaba al interior del recinto legislativo pudo haber implicado gastos por parte de la institución mucho más altos de lo que se había informado inicialmente.
Este espacio, que luego fue cerrado definitivamente, ha reavivado el debate sobre el uso de recursos públicos y la transparencia en el Poder Legislativo.
¿Cuánto costó realmente el salón de belleza?
Inicialmente, el presidente de la Junta de Coordinación Política, el senador Ignacio Mier Velazco, aseguró que el salón de belleza no representó un gasto significativo para el Senado, ya que, según él, se había instalado con muebles que ya estaban en el almacén, con un valor aproximado de 37 mil pesos.
Sin embargo, una investigación periodística basada en las relaciones de bienes muebles del Senado desde 2019 hasta 2025 encontró que la Cámara Alta adquirió nuevo mobiliario específicamente para ese salón, lo que eleva el costo real a 136 mil 024 pesos en menos de un año bajo la administración de la Jucopo encabezada por Adán Augusto López.
El gasto detallado incluye un lavacabezas con masaje eléctrico valuado en 48 mil 596 pesos, dos tocadores de casi 28 mil 333 pesos cada uno y dos sillas para estética de más de 15 mil pesos cada una.
Cierre definitivo del salón
El salón funcionó en el segundo piso del edificio conocido como el Hemiciclo del Senado desde septiembre de 2024 hasta principios de 2026, y aunque fue clausurado oficialmente tras la polémica, hubo confusión sobre su reapertura, llegando a operar brevemente después de que se conocieran las primeras críticas.
Mier Velazco anunció el cierre definitivo de este espacio y explicó que la persona que atendía el salón, una particular ajena a la nómina del Senado, no era pagada directamente por la Cámara Alta, sino que cobraba por sus servicios a las senadoras que decidían utilizarlos. Los precios, según Mier, iban desde 100 hasta 500 pesos por servicio, similar a lo que puede cobrarse en salones comerciales.
El mobiliario que sí formaba parte del inventario del Senado fue reintegrado al almacén institucional luego del cierre y se solicitó la elaboración de un acta circunstanciada para formalizar el procedimiento administrativo.
