La madrugada del domingo 15 de febrero de 2026 encendió las alarmas de seguridad nacional. En una finca privada ubicada a 32 kilómetros al sureste de Culiacán, una celebración de lujo atribuida a Iván Archivaldo Guzmán Salazar, identificado como uno de los líderes de Los Chapitos, se convirtió en el epicentro de un operativo de inteligencia que llevaba meses gestándose en silencio.
De acuerdo con fuentes de seguridad, la finca conocida como “Los Almendros” fue transformada en un recinto de opulencia extrema. Mesas con arreglos florales de alto costo, whisky de 18 años y un despliegue de seguridad privada marcaron la celebración, donde presuntamente se reunieron operadores financieros, escoltas armados y figuras clave del grupo criminal.
Lo que parecía una noche inexpugnable en una zona rural aislada se convirtió, en realidad, en el punto final de una investigación encabezada por el Centro Nacional de Inteligencia, que durante cinco meses rastreó movimientos, comunicaciones y desplazamientos vinculados al círculo cercano del líder criminal, al menos así es lo que han difundido por redes sociales sin que haya confirmación oficial de este asunto.
El error que encendió las alertas
El primer indicio surgió dos semanas antes del evento, cuando analistas detectaron un flujo atípico de camionetas blindadas tipo Suburban y vehículos todoterreno de alta gama ingresando a caminos rurales de la región.
Sin embargo, la señal definitiva llegó tras la interceptación de una comunicación que cambió el curso de la operación. La frase “El Patrón va a estar presente” activó protocolos de seguridad de alto nivel.
Según versiones internas, el titular de la estrategia federal de seguridad, Omar García Harfuch, dio la orden directa de desplegar recursos para ubicar y confirmar la presencia del objetivo prioritario, sin embargo, ningún dato ha podido ser confirmado.
Un territorio bajo vigilancia tras la caída de viejos liderazgos
Desde la extradición de Ismael “El Mayo” Zambada en 2024, las estructuras criminales en Sinaloa experimentaron una reconfiguración acelerada. De acuerdo con reportes de inteligencia, zonas rurales fueron utilizadas como centros logísticos, talleres clandestinos y puntos de operación para el tráfico de drogas sintéticas.
La ostentación, sin embargo, habría roto el principio clave de supervivencia criminal: el anonimato.
