Cientos de menores permanecen detenidos junto a sus padres en el Centro de Procesamiento de Inmigración de Dilley, en Texas. Las cartas escritas a mano por algunos de ellos, publicadas por ProPublica, ofrecen un testimonio directo sobre sus condiciones de encierro, el impacto emocional de la detención y el temor ante una posible deportación.
Los relatos describen tristeza, interrupciones escolares y preocupación por su seguridad y la de sus familias.
Testimonios desde el encierro
Ariana V.V., de 14 años, originaria de Honduras, señala que ha estado detenida durante 45 días. En su carta expresa: “Nunca había sentido tanto miedo de ir a un lugar como lo siento aquí” y advierte que regresar a su país podría exponerla a “muchas cosas peligrosas” para ella y su madre.
Afirma que no ha recibido educación escolar en el centro y denuncia que “nuestros derechos no están siendo proporcionados” y que “los arrestos están ocurriendo ilegalmente”. También describe afectaciones emocionales: “Todos los niños están siendo dañados mentalmente”.
Scarlett Jaimes, quien fue detenida junto a su madre el 16 de enero de 2025, relata sentirse “muy pero muy aburrida y agobiada” por estar encerrada “sin mi autorización”. Lamenta no haber terminado su año escolar. Además, cuestiona que no se cumpla el plazo máximo de 21 días de detención: “Deberían cumplir con su palabra de estar máximo 21 días”.
Gaby M.M., de 14 años y originaria de Colombia, escribe que lleva 20 días detenida en Dilley. “No he estado recibiendo la educación adecuada”, señala, y describe el lugar como “un infierno”. Añade: “Siento mucha tristeza y depresión por no poder salir”.
Según datos difundidos por ProPublica, a inicios de febrero había más de 750 familias detenidas en Dilley, casi la mitad con niños. El Departamento de Seguridad Nacional sostiene que los menores reciben atención médica, educación y alimentación adecuadas.
