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¿Por qué los hispanos son de los empleados más dispuestos a trabajar doble en Estados Unidos?

Tener más de un empleo es común para los hispanos en Estados Unidos, principalmente los migrantes, lo que dispara los niveles de burnout

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ARCHIVO - La cajera Rosa Dilone atiende a clientes en el supermercado Mi Tierra. AP (Mark Scolforo/AP)

Lucía no es una estadística, aunque podría serlo, ella se levanta antes de que amanezca, deja a sus hijos en la escuela y enlaza turnos o empleos: panadería por la mañana, limpieza por la tarde, entregas los fines de semana, y esto no es ambición, es supervivencia en Estados Unidos.

Como millones de personas en busca del ‘sueño americano’, suma horas para que las cuentas cuadren, y en ese cálculo diario, lo que crece no solo es el ingreso: también el agotamiento.

Según estadísticas, en noviembre de 2025, 9.3 millones de personas en Estados Unidos tenían más de un empleo, la cifra más alta registrada desde 1994.

Según datos del mercado laboral, el 5.8% de los trabajadores mantiene pluriempleo.


Aunque el crecimiento poblacional influye en el número absoluto, el fenómeno refleja una presión persistente por el alto costo de vida.

Hispanos trabajadores

Para la comunidad hispana —especialmente los inmigrantes— esta realidad no es nueva, un estudio de Brooks Law analizó qué estados tienen la población inmigrante con mayor participación laboral y encontró que en lugares como Alaska y Dakota del Norte la tasa supera los 73 mil trabajadores por cada 100 mil residentes nacidos en el extranjero.

“Las cifras cuentan una historia inesperada sobre los inmigrantes”, señala Arinda Brooks, fundadora de Brooks Law Firm.

Según su estudio

  • Alaska lidera con 74 mil 307 trabajadores inmigrantes por cada 100 mil residentes nacidos en el extranjero.
  • Dakota del Norte ocupa el segundo lugar en participación laboral extranjera.
  • Utah registra 21 mil 300 empresarios inmigrantes que generan 684 millones de dólares anuales.

La alta participación laboral de los inmigrantes demuestra su peso en la economía; sin embargo, también revela que muchos trabajan más horas, aceptan empleos adicionales o combinan turnos para sostener a sus familias.

Burnout en aumento

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el burnout como un fenómeno ocupacional derivado del estrés crónico mal gestionado en el trabajo, se manifiesta en agotamiento extremo, distancia emocional y menor eficacia.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que más de un tercio de los trabajadores en el mundo supera las 48 horas semanales, y trabajar 55 horas o más a la semana se asocia con:

  • 35% más riesgo de sufrir un derrame cerebral.
  • 17% más riesgo de morir por cardiopatía isquémica.

Cuando el pluriempleo se combina con precariedad laboral —contratos inestables, ingresos variables y pocos beneficios— el impacto en la salud mental se agrava.

María Méndez, presidenta de Vacation is a Human Right (VIAHR), advierte que el error común es responsabilizar al trabajador por “no organizarse mejor”.

La evidencia, explica, apunta a decisiones estructurales: carga laboral, previsibilidad de horarios, salarios alineados al costo de vida y políticas de desconexión.

Trabajos paralelos

Ya en 2022, una encuesta citada por Telemundo revelaba que el 44% de los estadounidenses tenía un trabajo paralelo para llegar a fin de mes.

En promedio, dedicaban en ese entonces 13 horas semanales adicionales y obtenían unos 483 dólares extra al mes.

Aunque los datos no son actuales, el contexto económico se repite, empujando a millones a buscar ingresos adicionales.

Para muchos hispanos, especialmente quienes envían remesas o sostienen hogares multigeneracionales, tener dos o más empleos no es una elección sino una estrategia de resistencia.

Pero detrás del dinamismo económico hay historias como la de Lucía: padres que apenas ven a sus hijos, jóvenes que estudian de día y trabajan de noche, adultos mayores que regresan al mercado laboral.

El pluriempleo es legal y común en Estados Unidos; sin embargo, cuando se convierte en la única forma de sobrevivir, deja de ser una oportunidad y se transforma en una carga estructural.

Entre los hispanos las historias de múltiples empleos no son una sorpresa, sino el camino en busca del sueño americano, o al menos la supervivencia en un país que los estigmatiza a través del propio gobierno federal.

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