La tensión entre Washington y La Habana volvió a escalar, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump calificó a Cuba como una “nación fallida” y afirmó que la isla representa una “amenaza humanitaria”, mientras su administración mantiene un bloqueo energético que ha agravado la escasez de combustible en el país caribeño.
Las declaraciones, realizadas a bordo del avión presidencial luego del feriado del Día de los Presidentes, también incluyeron la revelación de supuestas conversaciones encabezadas por el secretario de Estado, Marco Rubio, aunque el gobierno cubano negó que exista tal diálogo.
Trump aseguró que Cuba “ni siquiera tiene combustible para que despeguen los aviones” y se negó a descartar una eventual acción militar, aunque evitó profundizar en esa posibilidad.
Mientras tanto, desde La Habana, el viceministro de Relaciones Exteriores respondió que las dificultades actuales están directamente vinculadas a las sanciones energéticas impuestas por Washington y al embargo vigente desde 1962.
Expertos advierten que si la situación energética se prolonga, podría aumentar la migración irregular desde Cuba, un fenómeno que históricamente ha impactado directamente a Florida y otras comunidades hispanas en Estados Unidos.

Aunque Trump evitó confirmar cualquier acción militar, sus declaraciones y la continuidad de las sanciones mantienen el escenario abierto.
Por ahora, el impacto del embargo y las nuevas sanciones hacia la isla ya es visible desde inicios de este mes de febrero, con apagones prolongados, escasez de alimentos, limitaciones en hospitales y transporte público, así como restricciones en la venta de combustible.
Vuelos suspendidos
La crisis energética comenzó a afectar de forma tangible los viajes entre Estados Unidos y Cuba.
En la primera semana de febrero la aerolínea Air Canada anunció la suspensión de vuelos hacia la isla debido a la falta de combustible Jet A1 en aeropuertos cubanos.
Por esta situación la Administración Federal de Aviación confirmó que al menos nueve aeropuertos internacionales en Cuba permanecerán sin este combustible hasta, al menos, el 10 de marzo.
Para muchos hispanos que viajan regularmente a Cuba para cuidar a sus padres, asistir a funerales, resolver trámites o simplemente reencontrarse con sus familias, la incertidumbre es total. “No es turismo, es familia”, dicen con frecuencia.
El impacto también golpea al turismo y la vida cotidiana, la prensa internacional reporta que algunos viajeros han sido trasladados a hoteles de mayor categoría sin costo adicional para garantizar su seguridad.
