El rey Carlos III del Reino Unido se pronunció este jueves sobre la detención de su hermano, el expríncipe Andrés Mountbatten-Windsor, subrayando que el sistema judicial británico debe actuar con total independencia y que nadie está por encima de la ley en este caso.
La declaración se da en medio de una investigación en la que la policía británica arrestó a Andrés bajo la sospecha de mala conducta en el ejercicio de un cargo público. Fuentes oficiales confirmaron que la detención se realizó en su residencia en Sandringham, en Norfolk, como parte de las pesquisas abiertas por autoridades locales.
Comunicado oficial
En un comunicado difundido por el Palacio de Buckingham, Carlos III expresó su “profunda preocupación” por las circunstancias de la detención, pero hizo hincapié en que lo que sigue ahora es un proceso justo, completo y adecuado, llevado a cabo por las autoridades competentes.
Añadió que tanto él como su familia brindan apoyo total a las investigaciones y cooperarán con las instancias correspondientes.
El monarca, quien mantiene un papel constitucional y ceremonial en el sistema británico, fue claro al afirmar que “la ley debe seguir su curso”, y rechazó emitir más comentarios públicos mientras la investigación continúa.
Contexto de la investigación y lo que está en juego
La detención de Andrés ocurre semanas después de que se formalizara el proceso para retirar sus títulos reales y se le solicitara abandonar su antigua residencia oficial en Windsor, medidas motivadas por la larga controversia en torno a sus vínculos pasados con el empresario estadounidense Jeffrey Epstein.
Aunque el expríncipe, que cumplió 66 años el mismo día de la detención, ha negado repetidamente cualquier conducta indebida, la policía del Valle del Támesis ha abierto una investigación bajo la sospecha de que pudo haber incurrido en mala conducta en funciones relacionadas con su antiguo papel como enviado comercial del Reino Unido.
Este desarrollo marca un momento sin precedentes en la historia reciente de la familia real británica, ya que es raro que un miembro de la realeza sea detenido en el contexto de un proceso criminal activo.
