La carrera rumbo a 2027 en Baja California Sur comienza a perfilarse bajo un escenario distinto al que Morena enfrentó en elecciones anteriores. Hoy no hay nada asegurado para nadie.
De acuerdo con el más reciente Ranking de aprobación de MITOFSKY (enero 2026), el gobernador Víctor Castro Cosío se ubica en el último lugar nacional de aprobación, con 38.6%.
En una entidad donde el oficialismo había construido narrativa de estabilidad, los números hoy reflejan desgaste político real y medible, según fuentes partidistas.
Desgaste político y cambio de contexto electoral
El dato no es menor. En procesos anteriores, Morena partía con una ventaja estructural derivada del arrastre presidencial y de un entorno nacional favorable. Hoy el contexto es distinto: ya no existe el mismo efecto automático en lo local, y el desgaste del gobierno estatal —sumado al de los principales gobiernos municipales— comienza a impactar en la intención del voto.
A ello se agregan controversias públicas que han rodeado a Milena Quiroga Romero, presidenta municipal de La Paz, y a Christian Agúndez Gómez, presidente municipal de Los Cabos, cuyos nombres han aparecido en distintos reportes periodísticos relacionados con el crimen organizado y presuntos señalamientos de conección con empresas ligadas a personajes detenidos en Estados Unidos, que han generado ruido político la caítal del país. Más allá de los casos individuales, el efecto acumulado es político: el movimiento enfrenta en el estado un entorno mucho más complejo que en años anteriores.
Aunque Morena mantiene una base electoral sólida en el estado, la pregunta comienza a instalarse a n el primer nivel: ¿quién llegará realmente competitivo a la boleta bajo estas condiciones?
Oposición encuentra ventanas de oportunidad
El antecedente nacional muestra que cuando los gobiernos estatales enfrentan desgaste y polémica, la oposición encuentra ventanas de oportunidad. En entidades donde Morena parecía imbatible hace dos años, hoy los márgenes se han estrechado.
En Baja California Sur, el escenario no luce cerrado. La falta de un liderazgo claro que unifique al partido, sumada al desgaste acumulado, abre espacio para que la oposición —si logra construir una candidatura que conecte con el electorado que en su momento respaldó a Morena— pueda disputar votos que antes parecían cautivos.
No se trata de una entidad en la bolsa para los guindas, sino de una elección que está lejos de definirse.
Rumbo a 2027, Baja California Sur deja de ser territorio garantizado y entra en una zona de competencia real. Hoy, más que nunca, no hay nada para nadie.
