México se encuentra en medio de una de las transformaciones laborales más profundas de las últimas décadas. Entre los cambios estructurales en discusión destaca la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales sin disminución salarial, una medida que impactaría directamente a más de 13 millones de trabajadores, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI.
La propuesta representa un ajuste significativo frente al esquema vigente de 48 horas máximas semanales establecido en la Ley Federal del Trabajo, y obligaría a empresas de todos los sectores a replantear su estructura operativa, financiera y organizacional a partir de 2026.

¿Qué implica la jornada laboral de 40 horas?
La reforma plantea una transición gradual hacia una jornada máxima de 40 horas semanales sin reducción salarial, lo que significa que los trabajadores mantendrían su ingreso actual pese a la disminución del tiempo laborado.
Desde el punto de vista jurídico y económico, el cambio implicaría:
- Ajustes en turnos y esquemas de contratación.
- Revisión de costos laborales.
- Reorganización de procesos productivos.
- Potenciales contrataciones adicionales para cubrir horas reducidas.
El objetivo central es mejorar el equilibrio entre vida personal y trabajo, alineando a México con estándares laborales que ya operan en varios países de América Latina y Europa.
El impacto económico y operativo
La reducción de la jornada implica un ajuste estructural en costos laborales. Para sectores intensivos en mano de obra, especialmente manufactura, comercio y servicios, el desafío será absorber el impacto financiero sin trasladarlo a precios o reducir competitividad.
Especialistas han advertido que la implementación gradual será clave para evitar distorsiones en el mercado laboral, particularmente en pequeñas y medianas empresas.
En un análisis dirigido a líderes empresariales, la plataforma Betterfly destacó que la reforma no solo exige cumplimiento normativo, sino una transformación cultural dentro de las organizaciones.

“Las reformas laborales que vienen no solo transforman la forma de trabajar, también redefinen la responsabilidad de las empresas frente al bienestar de su gente”, señaló Lina Vanegas, Head of Marketing de Betterfly.
De acuerdo con el análisis presentado, la transición hacia las 40 horas implica retos financieros y culturales, pero también abre la puerta a esquemas laborales más equilibrados con beneficios en productividad, salud mental y reducción del ausentismo.
