El gobierno de Estados Unidos dio un sorprendente giro respecto a su dura postura sobre Cuba, al anunciar que permitirá la venta de petróleo y gas a Cuba, siempre y cuando el combustible beneficie exclusivamente al sector privado y a fines humanitarios en la isla.
Si bien esto deja claro que la restricción para el gobierno cubano continúa, abre la posibilidad de abasto para la población afectada por la falta de combustible.
La decisión, comunicada este miércoles por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, llega después de semanas de tensión marcadas por amenazas de aranceles y sanciones contra países o empresas que enviaran crudo a La Habana.
Licencia condicionada
La administración del presidente Donald Trump recién había endurecido su postura al advertir que impondría aranceles a quienes suministraran petróleo a Cuba.
Esa medida llevó, por ejemplo, a que México suspendiera temporalmente sus envíos mientras buscaba un “punto medio” diplomático, según declaró la presidenta Claudia Sheinbaum.
El Tesoro estadounidense explicó ahora que emitirá licencias para permitir transacciones con petróleo venezolano y sus derivados “que apoyen al pueblo cubano y que no involucren al Gobierno cubano”.

Este anuncio subraya que las operaciones deberán destinarse al sector económico privado y a necesidades humanitarias.
Además, dejó claro que cualquier transacción que beneficie a las fuerzas armadas cubanas, servicios de inteligencia u otras instituciones gubernamentales quedará fuera de esta política favorable.
Colapso energético
La medida llega en medio de una de las peores crisis energéticas en Cuba, de acuerdo con cifras difundidas por medios internacionales y autoridades energéticas, la isla necesita entre 100 mil y 110 mil barriles diarios para cubrir su demanda, pero solo produce alrededor de 40 mil.
El déficit ha sido históricamente cubierto con importaciones de Venezuela y México, pero ante las restricciones para el envío de combustible, el pasado 10 de febrero, alrededor del 64% del territorio cubano quedó sin electricidad, un apagón masivo que evidenció la fragilidad del sistema energético.

Y tras la detención del líder venezolano Nicolás Maduro en una incursión militar estadounidense, Washington había endurecido el cerco energético contra la isla, pero ahora la Casa Blanca abre una ventana, aunque con candados estrictos.
Ayuda de México
El martes por la noche, mientras el presidente Donald Trump pronunciaba su discurso sobre el Estado de la Unión en el Capitolio, el gobierno de México anunció el envío de un nuevo embarque con ayuda humanitaria hacia Cuba.
La Secretaría de Marina de México informó que los buques ARM Papaloapan y ARM Huasteco zarparon desde Veracruz con mil 193 toneladas de víveres, incluyendo frijol y leche en polvo, en una operación que involucró a más de 350 elementos navales.

¿EE. UU. suaviza las sanciones?
La autorización del Tesoro no significa un levantamiento del embargo ni un cambio estructural en la política hacia Cuba, se trata de licencias específicas y condicionadas.
Analistas consideran que si las licencias fluyen con rapidez, el sector privado podría acceder a combustible que reduzca apagones y reactive pequeñas y medianas empresas; es decir, representaría un alivio parcial a la crisis energética cubana.
No obstante, esto podría provocar tensión política en Florida, ya que sectores del exilio cubano podrían interpretar la medida como una concesión al régimen, lo que generaría repercusiones electorales en un estado clave.
Aún con ello, países como México y Venezuela podrían encontrar un margen más amplio para comerciar sin temor a represalias inmediatas.
