Durante la madrugada del miércoles 25 de febrero, Melecia Rodríguez Castro, de 51 años, falleció tras permanecer más de un mes hospitalizada en el Hospital General Regional de León, debido a las graves lesiones que sufrió en un ataque perpetrado por su propio hijo.
Melecia se ganaba la vida vendiendo elotes en su vecindario y era conocida en su comunidad como una mujer trabajadora, amable y dedicada a su familia. El ataque ocurrió el pasado 22 de enero, cuando se preparaba para instalar su puesto de elotes en su vivienda, ubicada en la colonia El Potrero del Pozo.
Ataque con martillo
De acuerdo con testimonios de vecinos, Christian, hijo de Melecia de 35 años, llegó a la casa sin mediar palabra y comenzó a golpear brutalmente la cabeza de su madre con un martillo.
Los gritos de auxilio alertaron a los residentes de la zona, quienes rápidamente llamaron al servicio de emergencias y también a Rogelio Rafa Pérez, pareja de la víctima.
Al llegar, Rogelio encontró la escena llena de sangre y a Melecia con heridas devastadoras, por lo que intentó ayudarla mientras aguardaban la llegada de los paramédicos.
Las lesiones causaron a Melecia un traumatismo craneoencefálico severo que requirió intervención quirúrgica y la mantuvo en coma durante su estadía hospitalaria. Después de más de un mes de lucha por su vida, murió debido a la gravedad de sus heridas.
Detención y antecedentes del agresor
Tras el ataque, Christian intentó huir, pero fue capturado por la policía a pocos metros de la vivienda y, según las autoridades, confesó el crimen diciendo: “Maté a mi mamá”. El martillo utilizado quedó asegurado en la escena como evidencia.
La familia explicó que Christian arrastraba aproximadamente cinco años de problemas con el consumo de drogas y había sido internado en varios centros de rehabilitación, sin lograr recuperarse.
En un principio, el hijo fue vinculado a proceso por el delito de feminicidio en grado de tentativa, pero con la muerte de Melecia, la Fiscalía General del Estado podría reclasificar el caso a feminicidio, lo que implicaría una acusación más severa y una posible pena mayor para el agresor.
