Estados Unidos no da tregua, la ofensiva contra el Cártel de Sinaloa se intensifica tras la caída del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”.
Apenas días después del operativo federal que terminó con la vida del líder del Cártel Jalisco, el Departamento de Justicia de Estados Unidos lanzó una cacería contra otros grandes capos, y ahora apunta con fuerza a la cúpula sinaloense.
En una publicación oficial, el Departamento de Justicia de Estados Unidos ofrece recompensas de hasta cinco millones de dólares por información que lleve a la captura o condena de cada uno de los presuntos líderes del Cártel de Sinaloa.
¿A qué capos busca EE. UU.?
En la mira están Alfonso Arzate-García, alias “Aquiles”, y René Arzate-García, alias “La Rana”, señalados por conspiración para distribuir metanfetamina y marihuana, narcoterrorismo, lavado de dinero y apoyo material a organizaciones designadas como terroristas extranjeras.
Autoridades estadounidenses explicaron que los hermanos René y Alfonso Arzate García operaban el corredor de drogas entre Tijuana y el sur de California, vinculados al Cártel de Sinaloa, y son considerados responsables de la plaza en Tijuana y permanecen prófugos desde 2014.
Los carteles difundidos por el gobierno estadounidense enfatizan que Washington ofrece hasta cinco millones de dólares por cada uno, las autoridades piden información a través de la DEA y garantizan confidencialidad absoluta.
Ofensiva estadounidense
En otro mensaje oficial, la fiscal general Pam Bondi advirtió que “las organizaciones terroristas extranjeras como el Cártel de Sinaloa han pasado décadas envenenando a nuestros niños y cometiendo actos de violencia inimaginable contra civiles inocentes — ya no más bajo el presidente Trump”.
La declaración confirma el cambio de tono que equipara a los grandes cárteles con amenazas terroristas y ocurre cuando uno de los mayores grupos del crimen se encuentra debilitado.
Esto luego de que la muerte de “El Mencho” provocará una recomposición del mapa criminal en México, con riesgos de reacomodos violentos, disputas internas y posibles represalias, mientras Washington anticipa más sanciones, acusaciones formales y operativos coordinados en ambos lados de la frontera tanto contra el CJNG como el Cártel de Sinaloa.
Expertos en seguridad advierten que, tras la caída de un líder de alto perfil, suele ocurrir una etapa de fracturas y pugnas internas.
Si el CJNG enfrenta un periodo de reconfiguración, el Cártel de Sinaloa también podría experimentar movimientos estratégicos ante la amenaza directa de recompensas millonarias y designaciones por narcoterrorismo.
