El gobierno de China manifestó este lunes su respaldo firme a la República Islámica de Irán en la defensa de su soberanía e integridad territorial. Tras el operativo conjunto de Estados Unidos e Israel que resultó en la muerte del líder supremo Alí Jamenei, el canciller chino, Wang Yi, sostuvo una conversación con su homólogo iraní para asegurar que Pekín actuará como un aliado estratégico en la protección de los intereses legítimos de la nación persa.
Durante el intercambio diplomático, Wang Yi enfatizó que China rechaza cualquier forma de injerencia externa en los asuntos internos de los países de la región. El diplomático calificó las recientes acciones militares como una violación a las normas básicas de las relaciones internacionales y advirtió que el uso de la fuerza solo profundiza la inestabilidad en el Golfo Pérsico.
La postura de China no se limita a la retórica; el gigante asiático se consolida como el principal socio comercial de Irán y un consumidor clave de su petróleo. Pekín considera que la campaña denominada “Operación Furia Épica” constituye un intento unilateral por reconfigurar el mapa político de Medio Oriente sin el consenso de la comunidad internacional.
“China apoya a Irán para salvaguardar su soberanía, seguridad y dignidad nacional”, señalaron fuentes oficiales del Ministerio de Relaciones Exteriores chino.
El gobierno de Xi Jinping aboga por una solución política que detenga los bombardeos y permita la estabilización de los mercados energéticos, los cuales presentan una volatilidad extrema desde el inicio del conflicto el pasado sábado.
Coordinación internacional y seguridad regional
Además de las palabras de apoyo, Pekín coordina acciones con otros miembros del Consejo de Seguridad de la ONU para frenar la escalada bélica. La diplomacia china insiste en que Irán tiene derecho a desarrollar sus capacidades nacionales dentro del marco del derecho internacional, oponiéndose a las sanciones unilaterales y a los ataques dirigidos contra el mando político iraní.
Este respaldo ocurre en un momento de máxima tensión, donde Estados Unidos mantiene un despliegue masivo de portaaviones y cazas de quinta generación en la zona. La intervención diplomática de China añade un contrapeso de peso global, enviando una señal clara a Washington e Israel sobre la inviabilidad de una ocupación prolongada o de un cambio de régimen forzado que ignore las alianzas de Teherán en el continente asiático.
