La Guardia Revolucionaria de Irán anunció que cerraron el estrecho de Ormuz y que atacarán cualquier barco que intente pasar, lo que eleva las alarmas globales por su importancia en el flujo de petróleo, informaron fuentes israelíes.
El estrecho de Ormuz se convirtió rápidamente en el epicentro de la geopolítica energética global, esta estrecha franja marítima, de menos de 100 kilómetros de ancho, separa Irán al norte del exclave omaní de Musandam al sur y conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el océano Índico.
Y con su ubicación estratégica, el estrecho de Ormuz no está “controlado” por una sola potencia en sentido estricto, sino que es una vía marítima internacional.
Sin embargo, Irán ejerce una influencia dominante en la zona norte, mientras que Omán controla la margen sur del paso, y por ley marítima internacional, se permite la libre navegación de buques extranjeros, pero cualquier tensión regional puede alterar ese principio.
¿Por qué es tan importante?
El estrecho de Ormuz es uno de los puntos más críticos del comercio energético mundial, por esta ruta transitan aproximadamente 20 a 21 millones de barriles de petróleo por día, cerca de 20% del petróleo líquido mundial transportado por mar.
El volumen que pasa por ahí supera al de muchos otros pasos marítimos estratégicos como el Canal de Suez o el de Panamá.
Sin Ormuz, no hay acceso marítimo directo desde el Golfo Pérsico al mercado global, mientras que las alternativas por tierra son muy limitadas y de menor capacidad.
Esto lo convierte en un cuello de botella estratégico: cualquier interrupción puede tener impacto inmediato en los precios del crudo y en la economía global.
Según la U.S. Energy Information Administration (EIA), en 2023 y 2024 la cifra rondó los 20-21 millones de barriles diarios de crudo y líquidos de petróleo por el estrecho.
Aproximadamente el 83% de este crudo se dirige a mercados asiáticos, con países como China, India, Japón y Corea del Sur entre los más dependientes.
El estrecho también es vital para el gas natural licuado (GNL), casi un quinto del comercio mundial de GNL pasa por aquí, principalmente desde Qatar y Emiratos Árabes Unidos hacia Asia.
Más allá del petróleo crudo, el estrecho es esencial para Gas natural licuado (GNL), crucial para calefacción, energía y fertilizantes: productos petrolíferos refinados y condensados, y también pasa mercancía general y materiales industriales críticos que conectan Asia con Europa y África.
Países involucrados
Exportadores clave:
- Arabia Saudita, el mayor exportador total.
- Iraq, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Qatar e Irán también dependen del paso.
Importadores principales:
- China, India, Japón y Corea del Sur reciben más del 80% del crudo que viaja por Ormuz.
- Estados Unidos importa cantidades más pequeñas (≈0.5 millones de barriles diarios) pero mantiene un interés estratégico por toda la región.
Estrecho de Ormuz y el conflicto actual
En el contexto del conflicto bélico entre Irán, Estados Unidos e Israel, la importancia del estrecho de Ormuz escaló dramáticamente, las tensiones redujeron el tráfico de petroleros e incrementado el riesgo de interrupciones.
El temor a un cierre real o parcial impulsó en pocas horas el precio del crudo y activó reservas estratégicas en varios países.
Una interrupción prolongada podría disparar los precios globales del petróleo, afectando cadenas de suministro y economía mundial.
Según expertos y analistas de mercados energéticos, incluso con aumentos de producción en otros países, la capacidad de sustitución es limitada si Ormuz queda bloqueado por un periodo extendido.
Esto quiere decir que el estrecho de Ormuz no es solo una vía marítima, sino el corazón geoestratégico del comercio energético global, su importancia radica en que una quinta parte del petróleo mundial y grandes flujos de gas natural dependen de él, especialmente para los mercados de Asia.
Por ello, cualquier escalada en el conflicto entre Irán, Estados Unidos, Israel y aliados puede traducirse en impactos inmediatos en los precios del crudo y en la estabilidad económica mundial.
