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La CIA vigiló de cerca al líder supremo de Irán durante meses antes de los ataques que acabaron con su vida

Las agencias de espionaje analizaron meticulosamente los patrones diarios, lugares de residencia y métodos de comunicación del líder supremo iraní

CIA Agencia de Inteligencia EEUU
CIA Agencia de Inteligencia EEUU

Una operación conjunta de alta precisión entre la CIA y los servicios de inteligencia israelíes culminó el pasado sábado con la muerte del ayatola Alí Jamenei.

Según información revelada por CNN, las agencias de espionaje mantuvieron bajo vigilancia constante al líder supremo iraní durante meses, analizando meticulosamente sus patrones diarios, lugares de residencia y métodos de comunicación.

La investigación previa no solo se centró en Jamenei, sino también en la cúpula política y militar del país. Los analistas detectaron que los altos mandos rara vez coincidían en un mismo punto; sin embargo, identificaron una oportunidad crítica cuando se programó una reunión matutina en un complejo de Teherán que alberga las oficinas del ayatola y la presidencia.

El factor sorpresa y el despliegue tecnológico

Fuentes familiarizadas con el asunto indicaron a CNN que el líder supremo, caracterizado por su extrema cautela, redujo sus niveles de alerta durante las horas de luz solar al sentirse menos vulnerable.


Alrededor de las 6:00 a.m. (hora de Israel), aviones de combate equipados con municiones de alta precisión y misiles de largo alcance ejecutaron una ofensiva coordinada contra tres puntos específicos del complejo de forma simultánea.

Donald Trump confirmó el deceso horas después, atribuyendo el éxito de la misión a los “Sistemas de Inteligencia y Rastreo Altamente Sofisticados”. En el ataque también fallecieron figuras clave como Aziz Nasirzadeh, ministro de Defensa, y Mohammad Pakpour, comandante en jefe de los Cuerpos de la Guardia Islámica.

Preparación militar y fracaso diplomáticoLa planificación de esta operación avanzó significativamente tras una reunión en Mar-a-Lago entre Trump y Benjamin Netanyahu después de Navidad.

El despliegue de activos militares estadounidenses en las semanas previas incluyó dos portaaviones y cientos de aeronaves, estableciendo la logística necesaria para ejecutar el ataque y proteger los presuntos intereses norteamericanos ante posibles represalias.

En el ámbito político, enviados de la Casa Blanca intentaron agotar las vías diplomáticas en Ginebra. No obstante, la postura inflexible de Irán sobre el desmantelamiento de su programa nuclear endureció la determinación de Trump.

Tras el rechazo de Teherán a una propuesta para recibir combustible nuclear externo, el gobierno estadounidense concluyó que la acción militar resultaba necesaria. La operación deja en evidencia el profundo nivel de infiltración de la inteligencia occidental dentro de Irán, logrando desarticular la estructura de mando más alta del régimen en cuestión de minutos.

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