El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este jueves que entre 60% y 64% de los misiles de Irán ya habrían sido “eliminados” durante la ofensiva en curso y aseguró que cada vez que Irán dispara un misil, el lanzador es destruido “apenas cuatro minutos después”.
Fiel a su estilo, las declaraciones del mandatario carecen de reportes oficiales que sustenten los datos, pero dejan claro que eleva la presión contra los iraníes.
Según él, desde Teherán le “llama preguntando cómo llegar a un acuerdo”, pero afirma que la respuesta es que “llegaron tarde”.
El mismo Trump llamó a miembros de la Guardia Revolucionaria, del Ejército y la policía iraníes a deponer las armas, con la promesa de “inmunidad” si se pasan “del lado del pueblo iraní”; de lo contrario, advirtió, “morirán”.
Del mismo modo, instó a diplomáticos iraníes a desertar y pedir asilo mientras de la mano de Israel intensifica los ataques con misiles contra Teherán e instalaciones estratégicas.
El planteamiento de Trump se centra en la capacidad de Irán para atacar con misiles y en la respuesta inmediata contra su infraestructura de lanzamiento.
Ataques de Israel
Por su parte, el portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), el general de brigada Effie Defrin, aseguró que, en su operación, ya desmanteló aproximadamente la mitad de los stockpiles de misiles del régimen iraní y que ha “frustrado” decenas de lanzadores listos para disparar hacia territorio israelí.
Esto coincide con el mensaje de Trump sobre la ofensiva para reducir la capacidad de disparo de Irán en tiempo real y cortar la reposición de misiles, aunque ningún organismo ha verificado la información.
Presión a opositores
Mientras tanto, el presidente intensificó la presión a la Guardia Revolucionaria, con su llamado a “deponer las armas” con oferta de “inmunidad” y la invitación abierta a desertar.
Con esto Trump no solo habla de destruir armas, sino de quebrar lealtades dentro del aparato de seguridad iraní.
