El presidente Donald Trump no solo recibió este jueves a la estrella del futbol argentino Lio Messi, sino que también abrió las puertas del Despacho Oval a un grupo de pastores y líderes religiosos que oraron por él, en el contexto de la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Las imágenes difundidas desde Washington muestran al mandatario sentado en su escritorio rodeado por ministros evangélicos que le imponen las manos y elevan oraciones por su “guía”, “sabiduría” y “protección” mientras su gobierno libra una batalla militar y diplomática de alto riesgo en Medio Oriente.
Así, mientras del otro lado del planeta Israel —con el apoyo de Estados Unidos— lanza misiles y drones contra efectivos gubernamentales iraníes, en la Casa Blanca el presidente Trump recibe apoyo moral por parte de líderes religiosos y, por tanto, la bendición de Dios.
La escena surrealista ocurre mientras la Casa Blanca defiende su participación en la campaña contra Irán como una acción para frenar la amenaza de misiles y el programa nuclear iraní.
CBS reportó esta semana que el presidente describió la ofensiva como la “última gran oportunidad” para neutralizar esa amenaza.
Según los reportes sobre el encuentro, la reunión fue impulsada con participación de la Oficina de la Fe de la Casa Blanca, creada por Trump en febrero de 2025 para fortalecer el vínculo de su administración con organizaciones religiosas y promover su agenda de “libertad religiosa”.
Cabe recordar que la propia Casa Blanca presentó esa oficina como una prioridad institucional dentro del gobierno.
Entre los asistentes al encuentro aparecen nombres de peso dentro del mundo evangélico, como Tom Mullins, Robert Jeffress, Samuel Rodríguez y David Barton, todos identificados con el ala conservadora cristiana que respalda con fuerza a Trump.
¿Qué tan religioso es Trump?
El presidente Trump fue criado en la tradición presbiteriana, pero desde 2020 dice identificarse como cristiano no denominacional.
En los últimos años reforzó ese perfil con una retórica política atravesada por referencias a Dios, la protección divina y la defensa del cristianismo en la vida pública.
De hecho, tras los atentados de campaña de 2024, Trump habló de una fe “renovada” y convirtió esa narrativa en parte de su discurso político, informó en su momento la agencia AP.
