La apertura del peso mexicano se ubicó cerca de los 17.71 por dólar, prácticamente en el mismo nivel del cierre previo, en una sesión que desde temprano se perfila como una de las más sensibles de la semana. Aunque el arranque luce estable en apariencia, el mercado cambiario se mueve sobre una base frágil: basta con un dato inesperado en Estados Unidos para modificar de inmediato el rumbo del tipo de cambio.
El gran detonante del día serán las Nóminas No Agrícolas (NFP) de Estados Unidos, un indicador que suele redefinir el ánimo de los inversionistas globales. En esta ocasión, la expectativa del consenso apunta a la creación de apenas 60 mil empleos y a una tasa de desempleo sin cambios en 4.3%, pero el componente que más vigilarán los operadores será el crecimiento salarial anual, estimado en 3.7%.
El dato de empleo en EU puede moverlo todo
En el mercado hay una lectura clara: si los salarios sorprenden al alza, el dólar podría fortalecerse con rapidez ante la idea de que la Reserva Federal mantendrá una política monetaria restrictiva por más tiempo. En ese escenario, el peso mexicano tendría presión inmediata y podría romper la zona de resistencia de 17.80.
En cambio, si el reporte laboral sale débil, el mercado podría interpretar que la economía estadounidense se está enfriando más de lo previsto. Eso daría un respiro técnico al peso y abriría la puerta a un retroceso del dólar hacia niveles más bajos. Sin embargo, ese alivio no necesariamente sería duradero, porque el entorno internacional sigue cargado de tensión.
T-MEC, autos y energía: los riesgos internos que pesan sobre el peso
Del lado mexicano, el panorama viene con señales mixtas. Por una parte, se anunció que la revisión del T-MEC se adelantará tres meses e iniciará formalmente el 16 de marzo, un movimiento que el mercado ve con cautela. La lectura de fondo es que se busca contener de forma anticipada la incertidumbre comercial y cualquier amenaza arancelaria en un eventual entorno político más agresivo desde Estados Unidos.
Al mismo tiempo, el sector real da señales de desgaste. La venta de autos en febrero se ubicó en 118 mil 297 unidades, dato que algunos analistas leen como una muestra de que el consumo interno comienza a resentir el efecto combinado de tasas elevadas e inflación persistente.
A eso se suma el frente energético. Aunque el arranque del desarrollo del campo Trion representa una señal positiva para la producción en aguas profundas en el largo plazo, en el corto plazo México sigue expuesto al incremento global de combustibles derivado del conflicto en Medio Oriente. Ese encarecimiento puede presionar la inflación y obligar al gobierno a ampliar subsidios, con impacto directo en las finanzas públicas.
¿Qué esperan los analistas para hoy?
De acuerdo con Felipe Mendoza, analista de mercados de EBC Financial Group, la jornada estará marcada por volatilidad alta apenas se publique el NFP.
Si el dato estadounidense resulta sólido, el peso podría buscar rápidamente niveles de 17.80 a 17.92, en una reacción de aversión al riesgo alimentada también por la demanda global de refugio en dólares. Si, por el contrario, el reporte decepciona, la paridad podría intentar un regreso hacia la zona de 17.60.
Aun así, el sesgo general sigue siendo de cautela. Entre el petróleo al alza, la incertidumbre logística internacional y la revisión adelantada del T-MEC, cualquier fortalecimiento del peso podría ser leído por muchos operadores como una oportunidad para volver a comprar dólares a mejores niveles.
Qué podría pasar ahora
El peso mexicano llega a esta sesión con una estabilidad apenas superficial. La verdadera dirección del día dependerá de cómo reaccione el mercado al dato laboral de Estados Unidos y de si el entorno geopolítico permite un respiro o añade una nueva capa de presión.
Por ahora, el rango esperado se mueve entre una posible prueba de 17.60 si el reporte es débil, o un impulso hacia 17.80 y 17.92 si el mercado refuerza su apuesta por un dólar más fuerte. En cualquiera de los dos casos, la lectura de fondo no cambia: los operadores siguen viendo al peso dentro de un escenario defensivo, donde cada rebote está condicionado por factores externos, energía cara y un frente comercial que vuelve a cobrar protagonismo.
