La violencia que paralizó Guadalajara el 22 de febrero, con bloqueos, vehículos incendiados y ataques armados en distintos puntos de la ciudad, volvió a poner bajo la lupa el poder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
De acuerdo con una investigación publicada por InSight Crime, el grupo criminal ha construido durante más de una década un sistema de gobernanza criminal que regula desde el narcotráfico hasta delitos como extorsión, robos y fraude dentro de la capital jalisciense.
Este modelo permite al cartel mantener el control de la actividad delictiva incluso cuando sus líderes enfrentan golpes o capturas, lo que explica por qué su influencia puede mantenerse aun después de la caída de figuras clave como Nemesio Oseguera Cervantes.
Una pirámide criminal que controla la ciudad
Según el análisis de InSight Crime, el sistema del CJNG en Guadalajara funciona como una estructura jerárquica que regula la actividad criminal urbana.
En la cima se encuentra el liderazgo central del cartel, encargado de coordinar operaciones internacionales de narcotráfico y lavado de dinero.
Debajo operan líderes locales o jefes de plaza, quienes establecen reglas para el crimen en la ciudad, deciden quién puede operar en determinados territorios y supervisan las economías ilegales.
Más abajo están células criminales locales, que dividen la ciudad por zonas y administran actividades como el narcomenudeo o las redes de extorsión.
En el nivel más bajo aparecen pandillas y distribuidores de droga, encargados de vender sustancias a pequeña escala en colonias y esquinas, además de participar en robos y otros delitos.
Incluso actores criminales independientes, que manejan esquemas como fraude o extorsión, suelen operar bajo el permiso o supervisión del cartel.

El control invisible del cartel
La investigación señala que el poder del CJNG en Guadalajara suele ser menos visible que en otras regiones del país.
En lugar de mantener enfrentamientos constantes, el grupo ha apostado por corrupción, control territorial y violencia selectiva para mantener el orden criminal.
“Todos los que no forman parte necesitan una especie de registro con ellos”, explicó a InSight Crime el criminólogo Rogelio Barba, profesor de la Universidad de Guadalajara.
Esto significa que incluso delincuentes independientes deben reconocer la autoridad del cartel para operar en ciertas colonias.
Cuando el control se rompe
Sin embargo, ese equilibrio puede desaparecer rápidamente.
El reciente estallido de violencia en Guadalajara mostró cómo el cartel puede activar una respuesta coordinada para demostrar su poder cuando enfrenta amenazas o golpes por parte del Estado.
La ciudad ya ha vivido episodios similares en el pasado, incluyendo bloqueos y ataques armados en 2011, 2012 y 2015, todos relacionados con operativos contra el grupo criminal.
Impacto social y desapariciones
- Más allá de los enfrentamientos armados, el control del CJNG también tiene consecuencias profundas para la sociedad.
- Investigadores y colectivos de búsqueda citados por InSight Crime señalan que las desapariciones forzadas se han convertido en uno de los fenómenos más graves en Jalisco en la última década.
- Familias de víctimas han encontrado restos humanos enterrados en casas o predios de la periferia de la ciudad, una situación que refleja el nivel de control territorial del crimen organizado.
