Piensas que decides con la cabeza fría. Que comparas precios, analizas y luego sacas la cartera. Pero la realidad es otra: el miedo, la confianza o el optimismo suelen pesar más que la lógica cuando llega el momento de gastar, ahorrar e invertir.
Un estudio publicado por LatAm Intersect, empresa de comunicación integrada, reportó que apenas 20% de las compras se realizan de forma racional; es decir, con base en necesidades reales, utilidad, capacidad de pago e información sobre el costo beneficio.
Mientras que el restante 80% está marcado por emociones que influyen directamente en decisiones de consumo, ahorro, inversión o contratación de servicios en México y países de Latinoamérica.
¿Cómo funciona la economía emocional?
El estudio Análisis de Clima Emocional, elaborado por Delta Analytics para Latam Intersect, reveló que la mezcla de emociones termina influyendo en cómo las personas evalúan riesgos, deciden gastar o prefieren proteger su dinero.
“En la actualidad la economía emocional se ha convertido en una clave para entender cómo personas y mercados toman decisiones que no responden sólo a la lógica de los modelos tradicionales basados en la racionalidad pura”, apuntó.
El estudio señaló que los psicólogos han demostrado que el estado de ánimo, tanto individual como colectivo, influye directamente en cómo se evalúan los riesgos, se valoran las recompensas y se priorizan las alternativas económicas.
“Las emociones positivas suelen asociarse con una mayor disposición a asumir riesgos y a postergar las gratificaciones; mientras que los estados negativos tienden a favorecer decisiones cautas y orientadas a minimizar pérdidas”, apuntó.
¿Qué dice la macroeconomía?
La investigación presentada por Delta Analytics refirió que en 2025 la confianza de los consumidores en Latinoamérica aumentó significativamente, sobre todo en países como Argentina (+6.5 puntos), Colombia (+3.4 puntos) y Perú (+3.1 puntos), lo que influye en los patrones de gasto y las expectativas de futuro.
“El estudio evidenció que comprender el estado emocional de los consumidores y sus familias es tan importante como analizar los indicadores económicos tradicionales.
“Estos hallazgos ofrecen un panorama más preciso para entender las tendencias de consumo y las expectativas en Latinoamérica”, afirmó head de marketing de Latam Intersect Livia Gammardella.
Economía emocional en los negocios
El análisis reportó que el impacto de la economía emocional trasciende lo individual y también se observa en las decisiones empresariales y de inversión en todas las economías.
Resaltó que las investigaciones asocian el ánimo social con los resultados financieros corporativos, como el rendimiento de fusiones y adquisiciones o incluso el valor de mercado.
“Los datos confirman que las emociones no son colaterales de las decisiones económicas; son centrales. La variación en la confianza del consumidor demuestra cómo el sentimiento colectivo se traduce proporcionalmente en comportamientos de gasto y planificación financiera”, concluyó Gammardella.
