Los trabajos forenses en las fosas comunes del Panteón Civil de Dolores ya comenzaron a arrojar resultados. Autoridades de la Ciudad de México informaron que, tras la primera fase del Plan de Recuperaciones Controladas, fueron confirmadas cinco identidades y otras seis personas cuentan con hipótesis de identidad que todavía deberán validarse mediante búsqueda de familiares y confronta genética.
La intervención se realizó del 18 al 27 de noviembre de 2025 en la Línea 2 BIS de la Fosa 26, donde inicialmente fueron recuperados 23 individuos. Después de los análisis de laboratorio, la cifra total se actualizó a 25, luego de identificar dos individuos adicionales, ambos fetos, a partir de elementos hallados durante la excavación.
De acuerdo con el balance presentado por las instituciones que integran el Gabinete de Búsqueda de Personas Desaparecidas, de ese total cinco corresponden a fetos; de los otros 20, 18 son hombres y dos mujeres, con edades estimadas de entre 15 y 75 años.

Identificar cuerpos
Las autoridades explicaron que los perfiles genéticos de las personas que aún no tienen una hipótesis de identidad serán incorporados a las bases de datos de la Ciudad de México para confrontarlos con registros de personas desaparecidas. Además, esos perfiles también serán compartidos con instituciones del área metropolitana para ampliar las posibilidades de identificación.
El objetivo de esta intervención, subrayaron, es recuperar, analizar e identificar restos óseos de personas fallecidas que fueron inhumadas en fosas comunes, para restituirlos de manera digna a sus familias.

Segunda fase de exhumaciones
Como parte de la continuidad del operativo, las autoridades anunciaron que el próximo 17 de marzo arrancará la segunda fase del Plan de Recuperaciones Controladas en la misma línea de excavación del Panteón Civil de Dolores. La propia Fiscalía capitalina incluyó para 2026 la continuidad de la ejecución de este plan y la implementación de sus siguientes etapas.
El proceso también mantendrá la participación de familiares de personas desaparecidas, colectivos y personas expertas independientes como observadores, con el fin de garantizar transparencia y acompañamiento durante las labores de recuperación e identificación.

Con estos avances, la búsqueda de personas desaparecidas en la capital entra en una fase delicada pero clave: la de poner nombre, historia y destino a restos que durante años permanecieron sin identificar.
