Diversos informes de inteligencia internacional, apoyados en reportes de la prensa británica como el Daily Mail y The Mirror, indicaron este jueves que Mojtaba Jamenei, recientemente designado como Líder Supremo de Irán, se encuentra en un estado de coma inducido.
Según estas versiones, el mandatario sufrió heridas de extrema gravedad durante las incursiones militares registradas en territorio iraní en el transcurso de la última semana.
Los reportes señalan que el sucesor de Alí Jamenei presenta lesiones traumáticas severas que derivaron en la pérdida de una de sus piernas tras un impacto directo en un centro de mando. La situación médica del clérigo permanece bajo un hermetismo absoluto por parte de las autoridades de Teherán; sin embargo, fuentes citadas por agencias europeas sostienen que el equipo médico optó por la sedación profunda para intentar estabilizar sus signos vitales tras una intervención quirúrgica de urgencia.
Esta noticia surge apenas días después de que Mojtaba Jamenei asumiera la máxima posición en la cadena de mando religiosa y política del país. La supuesta incapacitación del líder ocurre en el punto más álgido del conflicto armado contra las fuerzas de Estados Unidos, lo que genera una incertidumbre significativa sobre el ejercicio del control efectivo en la toma de decisiones estratégicas de la nación persa.

La degradación de la salud de Jamenei guarda relación directa con los bombardeos ejecutados por el Pentágono sobre puntos estratégicos. Aunque inicialmente el gobierno iraní proyectó una imagen de continuidad y fortaleza bajo el nuevo liderazgo, la filtración de estos reportes médicos sugiere una afectación profunda en la cúpula del poder. El medio The Mirror y la cadena NTN24 recalcaron que el estado de coma del líder complica la estabilidad del régimen en un momento de confrontación abierta.
Hasta el cierre de esta edición, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán omite cualquier comunicado oficial que confirme o desmienta la situación de salud de Mojtaba Jamenei. Analistas internacionales advierten que la falta de una fe de vida reciente alimenta las versiones sobre un posible vacío de poder.
El Estrecho de Ormuz, cuya clausura decretó el propio Jamenei antes de los reportes sobre su estado, continúa bajo vigilancia militar estrecha mientras la comunidad internacional observa el desarrollo de esta crisis interna que define el curso de las hostilidades.
La situación en la zona de conflicto permanece en evolución constante, con reportes de nuevos movimientos de tropas y una parálisis diplomática que impide vislumbrar un cese al fuego inmediato.
