En Irán, en general el internet global está bloqueado, la telefonía es intermitente, las redes sociales se encuentran censuradas y la intranet nacional se encuentra controlada por el Estado, pero entonces, ¿cómo se comunican?
Mientras los bombardeos y la crisis regional aumentan, los más de 90 millones de personas que habitan el país enfrentan graves problemas para enviar mensajes, y no porque lo tengan prohibido, sino por los daños a la infraestructura debido a la guerra y por algunas restricciones gubernamentales.
En otras palabras, este país que ocupa el puesto número 17 entre los más poblados del mundo y es un poco más chico que México (mide 1.6 millones de kilómetros cuadrados frente a 1.9 millones de México) puede seguir “conectado” por dentro mientras queda casi incomunicado hacia afuera.
La clave para los iraníes es que no viven solo con “internet”, su comunicación funciona sobre tres capas al mismo tiempo, esto es la red abierta internacional, que el régimen puede cortar; la National Information Network (NIN), una especie de internet nacional o intranet estatal; así como las telecomunicaciones tradicionales, como llamadas, SMS y líneas fijas, es decir, lo que muchos denominarían ‘a la antigüita’.
Es por esto que cuando hay protestas o guerra, el gobierno suele restringir la red abierta internacional, conserva la NIN y degrada las llamadas o mensajes, según la situación.
¿Qué pasa con las redes sociales?
Según la información disponible, Irán sigue siendo un país con decenas de millones de usuarios de internet, pero también uno de los más restringidos del mundo.
Freedom House mantiene a Irán en la categoría de país “No libre” en internet y documenta una combinación de censura, vigilancia y persecución digital.

Plataformas como Instagram, X, YouTube y Telegram sufren bloqueos o restricciones severas desde hace años, aunque la situación no es estática.
En diciembre de 2024, AP reportó que Irán restauró el acceso a WhatsApp y Google Play tras más de dos años de veto, aunque otros servicios siguieron bajo control o con acceso irregular; es decir, el ecosistema cambia, pero la lógica de fondo sigue siendo que el Estado decide qué se abre, qué se filtra y qué se ralentiza.
VPN, proxies y apps cifradas
Aun con los bloqueos, muchos iraníes utilizan plataformas globales mediante VPN y proxies; de hecho, Freedom House documentó que, en 2024, el Consejo Supremo del Ciberespacio prohibió el uso de VPN no autorizadas, una señal de que el gobierno sabe perfectamente que son la vía principal para esquivar la censura.
En la práctica, además de VPN, los ciudadanos recurren a aplicaciones cifradas y herramientas de evasión más sofisticadas.

Wired destacó recientemente el uso de tecnologías como Psiphon Conduit, que permite enrutar tráfico mediante dispositivos voluntarios en el extranjero, aunque bajo un apagón casi total su eficacia se reduce drásticamente.
El “internet nacional”
La pieza central del modelo iraní de comunicación es la NIN, una red nacional que permite mantener en operación los servicios locales, banca, aplicaciones domésticas y comunicación supervisada incluso si el país queda desconectado del internet global.
Wired la describe como una intranet fuertemente censurada diseñada precisamente para momentos como este, es decir, de conflicto, disturbios o emergencia.
Ese sistema explica por qué, durante un apagón, un ciudadano puede seguir entrando a algunos servicios internos iraníes pero no mandar con normalidad mensajes al exterior ni acceder a medios internacionales.
Y esto con el objetivo de aislar la comunicación pública y masiva, pero sin paralizar por completo la vida interna.
Restricciones por la guerra
Tras los ataques del 28 de febrero, el tráfico de internet cayó bruscamente hasta niveles de apagón nacional, dejando a la población sin acceso fiable a información de seguridad y comunicaciones esenciales, acusó Human Rights Watch.
Con esto coincidió NetBlocks, al informar poco después que Irán completó una semana entera en “oscuridad digital”, con solo una intranet doméstica altamente controlada disponible para residentes.
Mientras que Wired reveló que en varios momentos de marzo la conectividad había caído 99%, con acceso limitado solo para gobierno, militares, élites y unos pocos usuarios conectados por satélite.

Las alternativas
En medio del apagón digital, la realidad es que la comunicación en Irán no depende solo de internet, la población también usa teléfonos móviles, SMS y telefonía fija, aunque esas redes también pueden ser degradadas o interrumpidas.
Reportes citados por HRW y medios internacionales documentan que, junto con los apagones de internet, se impusieron restricciones a las comunicaciones telefónicas, dejando a familias enteras sin poder confirmar si sus seres queridos siguen vivos o dónde están.
Aun así, cuando el apagón se vuelve casi total, algunos iraníes intentan conectarse por vías menos convencionales.
Una de ellas es Starlink —el sistema de internet satelital desarrollado por Elon Musk—, aunque su alcance es muy limitado y el gobierno ha tratado de interferir o bloquear esas conexiones.
Euronews y otros medios reportaron que Teherán intensificó el bloqueo técnico contra el sistema satelital y que solo una pequeña parte de la población puede tener acceso.
También surgieron redes locales improvisadas y comunicación entre teléfonos cercanos, pero esos métodos no reemplazan una conexión abierta al exterior, sino que sirven más para resistir localmente que para mantener a todo un país comunicado con el mundo.
¿Quiénes sí están comunicados?
En el caso de los altos mandos iraníes, ellos no dependen de las redes civiles como la población general, pues según Wired y otros análisis recientes, el gobierno mantiene canales “whitelisted” —es decir, acceso en lista blanca— y sistemas separados para autoridades, fuerzas de seguridad y estructuras militares.
Eso implica que, aunque haya un apagón para millones de ciudadanos, el régimen puede conservar comunicaciones cifradas, enlaces estatales y redes militares para coordinar decisiones.
Aun así, Wired advirtió que los bombardeos sobre infraestructura y los cortes eléctricos hicieron intermitente incluso parte del tráfico autorizado, lo que complica la conectividad general del país.
La elaboración de esta nota periodística incluyó una búsqueda intensiva de información en medios internacionales y organismos especializados, realizada con apoyo de herramientas de inteligencia artificial para rastrear, contrastar y sintetizar reportes en distintos idiomas. Posteriormente, los datos fueron verificados manualmente en fuentes periodísticas y reportes públicos confiables antes de integrarse al análisis periodístico.



