La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán detonó una fractura interna en el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump, luego de la renuncia del jefe del Centro Nacional de Contraterrorismo, Joe Kent.
El funcionario abandonó su cargo al afirmar que Irán “no representaba una amenaza inminente” para Estados Unidos, lo que contradice directamente la justificación oficial de la Casa Blanca para iniciar la ofensiva.
Durante una comparecencia ante la prensa en el Despacho Oval de la Casa Blanca, Trump manifestó que inicialmente no lo conocía bien, pero tras leer su declaración concluyó que era “algo bueno” que abandonara el cargo, especialmente por considerar que Irán no representaba una amenaza.
El presidente insistió en que Teherán sí suponía un riesgo grave para su país y defendió la intervención militar, con el argumento de que otros gobiernos también reconocían esa amenaza, aunque la decisión de actuar o no dependía de cada nación.
El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, afirmó que existía información de inteligencia sobre una posible amenaza, aunque no se han divulgado detalles verificables.
Tras darse a conocer la renuncia, el presidente Trump calificó a Kent como “débil en seguridad” y celebró su salida, asegurando que su renuncia era “algo bueno” para la administración.
Mientras tanto, expertos citados por medios como The New York Times y BBC advierten que la falta de evidencia pública en este tipo de decisiones pone en duda la legitimidad del uso de la fuerza.
Argumentos de Kent
La dimisión de Kent lo convierte en el funcionario de más alto nivel en abandonar el gobierno desde el inicio del conflicto, el pasado 28 de febrero, pero lo que más resonó fue el argumento de su decisión.
En su carta, el exfuncionario señaló de manera directa:
“No puedo en buena conciencia respaldar esta guerra”
— Kent
Además, sostuvo que no existía evidencia creíble de una amenaza inminente, una afirmación que también ha sido respaldada por figuras políticas como el senador demócrata Mark Warner, según reportes de la agencia AP.
Sin embargo, la Casa Blanca respondió que el presidente contaba con “pruebas sólidas y convincentes” provenientes de inteligencia, aunque hasta ahora no han sido presentadas públicamente.
Presión política
En su renuncia, Kent también acusó que la guerra fue impulsada por presión de Israel y su lobby en Estados Unidos.
El argumento conecta con críticas de figuras cercanas a Trump, como el periodista Tucker Carlson, quien cuestiona la intervención por contradecir el lema de campaña “Estados Unidos primero”.
La guerra ya suma al menos 13 militares estadounidenses muertos e impacta en la economía con un alza en los precios de la gasolina.
