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Kim Jong-un gana elección en Corea del Norte: ¿cómo funciona el sistema, y qué tan confiable es?

El régimen de Kim Jong-un reporta una participación y apoyo de 99% en las elecciones, conoce cómo se realiza el proceso y lo que viene para Corea del Norte

Kim Jong-un
Kim Jong-un, líder supremo de la República Popular Democrática de Corea del Norte. DW

Corea del Norte celebró sus elecciones nacionales, un proceso que, aunque oficialmente presenta resultados unánimes, en realidad pone en evidencia el estricto control gubernamental.

Según cifras difundidas por el propio gobierno norcoreano, la jornada electoral registró una participación del 99.99% y un apoyo superior al 99% a los candidatos oficiales, cifras que se repiten de forma consistente en cada proceso electoral del país.

Sin embargo, detrás de estos números, analistas y organismos internacionales coinciden en que las elecciones en Corea del Norte no constituyen un ejercicio democrático competitivo, sino un mecanismo controlado por el Estado.

¿Qué se vota en Corea del Norte?

A diferencia de lo que ocurre en la mayoría de los países, en Corea del Norte no se elige directamente al jefe de Estado mediante votación popular.


Los ciudadanos votan para elegir a los integrantes de la Asamblea Popular Suprema, el órgano legislativo del país.

Este parlamento, en la práctica, tiene funciones limitadas, ya que el poder real recae en el líder supremo, Kim Jong-un, y en el Partido de los Trabajadores.

Ri Sol-ju en su última aparición pública junto a su hija (al centro) y Kim Jong-un. (Archivo 31.12.2023) DW

Diversos análisis, como los recogidos por el portal Trade.gov y centros de estudio sobre el sistema político norcoreano, explican que el liderazgo se consolida principalmente dentro del partido único, donde no existe competencia real.

¿Cómo funciona la votación?

El proceso electoral norcoreano está diseñado bajo un esquema altamente controlado, en cada distrito se presenta un solo candidato, previamente seleccionado por el partido gobernante, lo que elimina cualquier posibilidad de competencia.

Corea del Norte celebra elecciones parlamentarias cada cinco años, aunque estas eran las primeras en siete años y se efectuaron tras el importante congreso del Partido del Trabajo de Corea, celebrado el mes pasado y en el que Kim destacó los “éxitos” militares del país.

Aunque formalmente existe la opción de rechazar al candidato, esta alternativa es considerada simbólica.

De acuerdo con Academia Lab y estudios sobre el sistema norcoreano, el voto se realiza en condiciones donde el anonimato es cuestionado, lo que desincentiva cualquier manifestación de oposición.

Además, la participación es prácticamente obligatoria, pues aunque no está legislado oficialmente, es conocido que la ausencia en las urnas puede derivar en investigaciones o sanciones, lo que explica los niveles casi totales de participación registrados oficialmente.

Archivo - Estatua De Kim Il Sung en Corea del Norte. GOBIERNO DE COREA DEL NORTE - Archivo (GOBIERNO DE COREA DEL NORTE/Europa Press)

El sistema involucra a toda la población adulta, pero más allá de una expresión de voluntad política, el proceso cumple una función de control social.

Investigaciones sobre Corea del Norte señalan que las elecciones sirven para verificar la lealtad política de los ciudadanos, mantener registros actualizados de la población, así como reforzar la idea de unidad nacional.

Esto explica por qué el Estado pone especial énfasis en la participación masiva, más allá del resultado.

¿Qué tan confiable es el proceso electoral?

La credibilidad de las elecciones en Corea del Norte es ampliamente cuestionada por la comunidad internacional, no existen observadores independientes que supervisen el proceso, y toda la estructura electoral —desde la selección de candidatos hasta el conteo de votos— está controlada por el Estado.

Además, los resultados, con niveles cercanos al 100% tanto en participación como en aprobación, son considerados por analistas como indicadores de un sistema sin competencia real.

Estudios citados por centros académicos y reportes internacionales coinciden en que las elecciones en Corea del Norte no son libres ni justas, ya que no cumplen con estándares básicos como pluralidad política, transparencia o libertad de elección.

Así, aunque formalmente existen votaciones, en la práctica el resultado está definido desde el inicio, lo que convierte al proceso electoral en un reflejo del modelo político centralizado que caracteriza al país.

¿Qué sigue para Corea del Norte?

Tras las elecciones, la a primera sesión de la XV Legislatura de la Asamblea Popular Suprema (APS) de Corea del Norte, conformada por 687 diputados, será celebrada este próximo domingo 22 de marzo, para “discutir” temas como la elección del presidente de Asuntos Estatales del país, es decir, Kim Jong Un, o las elecciones del órgano de dirección del Estado y de las comisiones de la APS.

“Se convocará el 22 de marzo en esta capital la primera sesión de la XV Legislatura de la Asamblea Popular Suprema (APS) de la República Popular Democrática de Corea (RPDC)”, confirmó la agencia de noticias norcoreana KCNA.

Al tiempo, el medio estatal detalló que se ahondará en asuntos como la enmienda y complemento de la Constitución Socialista de la RPDC, el cumplimiento del Plan Quinquenal para el desarrollo de la economía nacional presentado por el 9º Congreso del Partido del Trabajo de Corea, el balance de ejecución de los presupuestos estatales para el 2025 y los presupuestos para el 2026.

No obstante, el registro de los diputados será celebrado en la víspera, esto es, el 21 de marzo, luego de que “la votación concluyó en todas las circunscripciones del país” con una participación del 99.99% de los electores inscritos en el censo electoral, unos comicios en los que el líder norcoreano depositó su voto en una zona minera de Cheonseong, en la provincia de Pyongyang Norte.

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