A pesar de que hombres y mujeres acceden a capacitación laboral, el impacto en la productividad es menor para las trabajadoras en México, de acuerdo con la Radiografía de las Mujeres en el Trabajo 2026 elaborada por la plataforma de Recursos Humanos Buk.
El estudio señala que solo el 29% de las mujeres reporta mejoras en su productividad tras recibir formación, frente al 38% de los hombres, lo que evidencia una brecha en el retorno de la capacitación.
En América Latina, el acceso a programas de formación también muestra diferencias: el 45% de los hombres participó en alguna capacitación durante el último año, frente al 40% de las mujeres.

Brecha en resultados y desempeño
La desigualdad se amplía al evaluar el impacto en el trabajo. Mientras el 32% de los hombres reporta mejoras en la calidad de su desempeño, en el caso de las mujeres la cifra baja a 26%.
Esta tendencia se mantiene incluso en niveles de liderazgo. Los hombres en posiciones directivas reportan un incremento de productividad del 40% tras capacitarse, mientras que en mujeres líderes el porcentaje es de 33%.
Estrés y carga laboral, principales barreras
El informe identifica el entorno laboral como un factor determinante. El 43% de las mujeres considera que el estrés limita su desempeño, cifra que aumenta a 47% en quienes ocupan cargos de liderazgo.
Este contexto, sumado a la carga de responsabilidades fuera del trabajo, actúa como un obstáculo para aplicar los conocimientos adquiridos, lo que impacta directamente en su desarrollo profesional.
Implicaciones para las empresas
El estudio advierte que estas diferencias pueden afectar la productividad organizacional, ya que una parte del talento enfrenta mayores dificultades para traducir la capacitación en resultados.
En un entorno donde el 76% de los especialistas en reclutamiento considera que la contratación por competencias será clave, la formación se mantiene como una herramienta estratégica, aunque con resultados desiguales.

Recomendaciones para cerrar la brecha
Entre las medidas propuestas destacan establecer periodos con tiempo protegido para aplicar lo aprendido, fortalecer programas de capacitación en niveles intermedios, implementar esquemas de mentoría y promover sistemas de ascenso basados en criterios objetivos.
De acuerdo con Buk, el reto no solo es ampliar el acceso a la capacitación, sino garantizar que sus beneficios se reflejen de manera equitativa en la productividad y el crecimiento profesional.
