La más reciente edición del Informe Mundial sobre la Felicidad reafirma el dominio de las naciones del norte de Europa en los niveles de bienestar personal. Finlandia consolida su posición en la cima por novena vez consecutiva, estableciendo un récord histórico.
El podio lo completan Islandia y Dinamarca, países que comparten estructuras sociales sólidas y un enfoque profundo en la cooperación ante la adversidad.
Una de las sorpresas en la clasificación de este año es la actuación de Costa Rica, que escala hasta el puesto número cuatro.
Esta posición representa el mejor lugar alcanzado por un país latinoamericano en la historia del reporte. El resto de los diez primeros lugares se distribuye principalmente en Europa: Suecia (cinco), Noruega (seis), Países Bajos (siete), Luxemburgo (nueve) y Suiza (10).
La permanencia de Israel en el octavo puesto
Israel se sitúa como el octavo país más feliz del mundo y el único representante de Medio Oriente dentro de los primeros veinte lugares. Para muchos resulta llamativo que una nación en medio de un entorno geopolítico inestable mantenga indicadores tan elevados de satisfacción. Sin embargo, los investigadores explican que la clasificación se basa en un promedio de tres años.
Este método suaviza las fluctuaciones drásticas causadas por acontecimientos recientes, como guerras o crisis económicas inmediatas. Además, el análisis considera seis factores fundamentales: el PIB per cápita, la esperanza de vida, la generosidad, la percepción de libertad, el apoyo social y los niveles de corrupción.
La resiliencia social y los lazos comunitarios en Israel permiten que sus ciudadanos califiquen su calidad de vida con puntajes altos en la Escalera de Cantril, el instrumento de medición de Gallup que evalúa el bienestar del 0 al 10.
Crisis en el bienestar de los jóvenes
El informe advierte sobre un descenso alarmante en la felicidad de los menores de 25 años, especialmente en países de habla inglesa. Estados Unidos cayó al puesto 23 y el Reino Unido al 29, quedando fuera del top 10 por segundo año consecutivo.
Los expertos atribuyen esta caída al uso excesivo de redes sociales y videojuegos, factores que transforman los fundamentos emocionales de las nuevas generaciones.

En contraste, el bienestar de los jóvenes en Latinoamérica muestra un aumento, a pesar de tener un consumo digital elevado. La diferencia radica en la naturaleza de las conexiones; mientras en unas regiones la tecnología fomenta redes “antisociales”, en otras se utiliza para fortalecer vínculos afectivos.
El estudio concluye que las sociedades más exitosas son aquellas donde las personas mantienen la confianza mutua, incluso al punto de esperar que una cartera perdida sea devuelta intacta por un extraño.
